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XXII Curso de arritmias y electrofisiología clínica

Francisco García-Cosío: “Nos centramos en Jóvenes y niños por el dramatismo que tiene para el médico”


Destacan las ponencias de anomalías eléctricas que pueden llevar a la muerte súbita y de arritmias fetales

Félix Espoz. Madrid
Francisco García-Cosío, del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario de Getafe, ha dirigido la XII edición del Curso de arritmias y electrofisiología clínica; este año dirigido a arritmias en jóvenes y niños. Con más de 160 inscritos, el curso ha contado con ponentes de primer orden y han destacado las presentaciones sobre anomalías eléctricas que pueden llevar a la muerte súbita y de arritmias fetales.

¿Cómo valora esta edición del curso?

Ha habido mucha participación y muy buen ambiente. El enfoque que hacemos es el de estar pegados al día a día del médico, explicando lo complejo en un contexto clínico. Esto tiene un atractivo. En esta, la edición 22, hemos tenido unos 160 inscritos.

Centramos el curso en temas de jóvenes por hacer hincapié en el dramatismo que tiene para el médico que no está acostumbrado a las arritmias el ver en un chiquito joven, por ejemplo, con una taquicardia. Me da la sensación que la gente siguió el curso y la línea docente bien. Nos quedamos bastante satisfechos. Además, los ponentes estuvieron de primera. Siempre se invita a gente muy preparada y se le pide que haga su presentación enfocada a la medicina clínica.

¿Por qué se decidieron por la temática de niños y jóvenes?

El curso se organiza con un enfoque monográfico cada año. Habíamos revisado recientemente muerte súbita y fibrilación auricular. En la clínica diaria, ante una taquicardia de alguien de corta edad siempre en Urgencias se crea una tensión especial. Quisimos atraer a médicos de urgencias y a pediatras para hacerles ver con naturalidad dónde están los recursos, cómo se pueden protocolizar las actuaciones y entender el enfoque a largo plazo. La convocatoria en este sentido tuvo éxito, se notaba en el tipo de preguntas que hacían relacionadas con su actividad.

¿Qué ponencias destacaría?

Ha habido algunos temas que quizá han sido de especial interés. Dos intervenciones, del profesor Juan Tamargo de Farmacología de la Universidad Complutense de Madrid y de Jerónimo Farré, de la fundación Jiménez Díaz, iban dirigidas a problemas relacionados con anomalías eléctricas que pueden llevar a la muerte súbita, como las alteraciones de QT largo, el Síndrome de Brugada o las taquicardias catecolaminergicas (una alteración muy compleja del manejo del calcio por las células del corazón). Estas patologías que son determinadas genéticamente, muchas veces se pueden detectar por el electrocardiograma. Fue muy interesante, porque se trató el cómo detectar estas anomalías en el electro, ya que no es tan fácil en todos los casos.

Otra ponencia que tuvo mucho interés por el problema complejo que plantea fue la de las arritmias en atletas de alta competición, de la mano de Araceli Boraita, del Consejo Superior de Deportes. Los problemas tremendos sociales y económicos que plantea, y de fondo un entrenamiento al límite con un rendimiento del corazón extremo. Esa perspectiva de la dificultad que tiene tomar las decisiones de a alguien al que le puedes arruinar la vida por una posible arritmia que no lo es. Es un equilibrio muy difícil.

Todo tuvo una buena acogida, pero, por su interés novedoso y por su dificultad diagnóstica, el tema de las arritmias fetales que expuso Federico Gutiérrez Larraya, del Hospital La Paz, creo que tuvo un gran interés. Abre un mundo nuevo y es un poco el límite, llegar allí donde parece casi imposible.

Cuando se habla de enfermedades genéticas y muerte súbita siempre se hace referencia al trabajo multidisciplinar y en equipo ¿qué recomendaciones se dieron a médicos de urgencias y a pediatras?

Hay muchas causas para que el QT sea más largo o menos largo, de hecho es difícil medir este intervalo porque son ondas muy lentas. Además, es posible que se te pase un QT un poco largo en un montón de electrocardiogramas. Pero lo que no se te puede escapar es mirar tres veces el electrocardiograma de alguien que ha tenido un síncope a los 15 años. La mayor parte de los síncopes van a ser tontos y va a tratarse de una simple lipotimia, pero ese electro hay que mirarlo tres veces, y en la duda se pregunta. Si tienes alguien de una cierta edad y tiene un síncope no dejes nunca de hacerle un electrocardiograma y una historia familiar. Estas pruebas te llevarán, quizá, a hacer una prueba de esfuerzo o una prueba que te permita medir de noche cuando hay un poco de bradicardia, etc. Quisimos levantar la alerta: cuando hay un síntoma, persíguelo bien.

¿Se puede evaluar las arritmias fetales en cualquier hospital?

Es un tema muy puntero. Una de las cosas que aprendimos de esta intervención es que en el feto no se puede hacer un electrocardiograma, porque el vérnix, que cubre la piel del feto, es un aislante, y no se ve el electro. La única manera es hacerle un eco y poder, por el movimiento de las cámaras, saber cuál es la frecuencia de la aurícula. Las dificultades técnicas son tremendas.

Lo que sí permite ver el eco es si el corazón está dilatado, si hay hinchazón (que implique insuficiencia cardiaca). Entonces, se toman unas decisiones basadas en el conjunto de observaciones, como la frecuencia cardiaca, si hay repercusiones en dilatación… lo curioso es que en la mayor parte de los casos el tratamiento hay que dárselo a la madre, para que atraviese la placenta y llegue al feto. Implica una serie de posibles barreras en la absorción. En casos muy difíciles a veces tienen que entrar con una guía ecográfica e intentar puncionar el cordón umbilical para hacer una inyección directamente en el feto. Este tipo de técnicas sólo se pueden hacer en grupos muy coordinados y especializados. No hay nada automático es casi una artesanía maravillosa.