En Primera Persona

PROYECTO PROGALIAM

Andrés Iñiguez: “Se ha conseguido ofertar a todos los pacientes con infarto el mejor tratamiento en un menor tiempo”


Galicia trabaja con un sistema en red con los hospitales de Coruña, Santiago y Vigo

Félix Espoz. Madrid
Andrés Iñiguez, director del Departamento de Cardiología del Complejo Hospitalario Meixoeiro de Vigo, explica el proceso de cambio que ha significado el programa Progaliam para los pacientes que han sufrido un infarto agudo de miocardio en Galicia: “Se ha conseguido ofertar a todos los pacientes con infarto el mejor tratamiento en un menor tiempo”, todo ello gracias al trabajo en red de los hospitales de Coruña, Santiago y Vigo.

¿En qué consiste el programa Progaliam?

Es una realidad que consiste en un sistema asistencial en red para intentar tratar a los pacientes con infarto agudo de miocardio de la forma más eficientemente posible, que es con angioplastia primaria.

Este sistema está basado sobre tres hospitales que tienen instalaciones de cardiología intervencionista: Hospital Juan Canalejo de A Coruña, Hospital Clínico de Santiago y Hospital Meixoeiro de Vigo. Cualquier paciente que tiene un infarto en la Comunidad de Galicia es llevado por el sistema de transporte urgente de 061 en el mínimo tiempo posible a uno de estos centros para que se le haga una angioplastia coronaria y se recanalice la obstrucción de la arteria.

Este programa se empezó a desarrollar en 2005 y comenzó a ser operativo en 2006 con un modelo de asistencia en red.

¿Cómo valora estos primeros años de funcionamiento?

Creo que está funcionando muy bien. Se ha conseguido ofertar a todos los pacientes con infarto el mejor tratamiento en un menor tiempo, en un entorno muy difícil como el de Galicia, en el cual la dispersión poblacional es enorme. Esto lo trabajamos al inicio. Por las isócronas del 061 nos dimos cuenta de que el 92 por ciento de la población podía ser atendida y llevada a uno de estos tres centros en menos de 90 minutos y en menos de 120 minutos al 100 por ciento de la población. Así, se ha conseguido dar el mejor tratamiento a estos pacientes y, segundo, se ha conseguido algo muy importante, romper muchas barreras organizativas.

Uno de los grandes problemas que tiene la atención al infarto son los tiempos muertos que se pierden y hacen que la repercusión coronaria se vaya retrasando. El primer tiempo muerto es el que va desde que el paciente empieza con los síntomas hasta que se acerca a un punto del sistema sanitario. Este es un problema que depende mucho de las campañas de educación a al sociedad civil. Cuanto más sepa el paciente sobre el infarto y sobre cómo reaccionar, más se reduce este tiempo. El segundo periodo clave es el tiempo puerta balón, que va desde que ocurre el contacto con el sistema sanitario hasta que se desobstruye la arteria que le está provocando el infarto. Lo que sucedía antes es que se perdía mucho tiempo cuando llegaba el paciente a urgencias y se decidía que se hacía con él. En el infarto cuanto antes se actúa más músculo se salva.

Lo que hemos conseguido con el Progaliam es saltar muchas de estas barreras organizativas y reducir estos tiempos, de forma que el paciente cuando es diagnosticado de infarto en cualquier punto del sistema, automáticamente se activa el código infarto, es recogido por el 061 y llevado directamente a la unidad de hemodinámica o de cardiología intervencionista más cercana, de tal forma, que no para en ningún punto del hospital, va directamente a la mesa de cateterismos.

Para un sistema así, la coordinación es muy importante…

La coordinación se trabajó a lo largo de 2005 en el que participaron muchos especialistas de todos los hospitales, del 061 y de la Administración. Se identificaron las barreras y se decidió un protocolo uniforme para toda Galicia.

También está involucrado en la Unidad de Hemodinámica y Cardiología Intervencionista del Complexo Hospitalario de Ourense. ¿Cómo nace este proyecto?

Hoy día las estructuras de alta tecnología tienen un problema, que necesitan de profesionales altamente cualificados para hacerlas funcionar con la máxima calidad, al máximo rendimiento y con la máxima eficiencia. Esto choca en cierta manera con la prioridad política y social de acercar los servicios a los ciudadanos.

Aquí se tomó la decisión política de que se acercasen estos servicios, y, en vez de que el ciudadano se desplazase de Ourense a Vigo, se puso la tecnología allí. Convencí de que la mejor manera de funcionar en este sistema era con trabajo en red, de tal manera que los profesionales de una unidad que ya estaba funcionando, la de Vigo, que son altamente cualificados, se hiciesen cargo de la Ourense.

Así, se formó durante seis meses al personal de enfermería fijo de allí y cada dos o tres días va un facultativo de Vigo a Ourense. Con este modelo garantizas que la unidad es productiva al máximo nivel y la calidad de los procedimientos es total desde el primer día. El año pasado se hicieron más de 1.000 procedimientos y todos con un importante nivel de satisfacción, además se ha evitado el desplazamiento de estos pacientes.

Creo que estos sistemas se tienen que generalizar. A veces tiene que ser el profesional el que se mueva hacia el paciente, siempre y cuando sea en sistemas en red.