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Según un estudio publicado en ‘Revista Española de Cardiología’

Sólo el 13,3% de pacientes con insuficiencia cardiaca conoce el testamento vital


Únicamente el 4,9 por ciento recibe dicha información de su médico

Redacción. Madrid
Un estudio publicado en la última edición de Revista Española de Cardiología (REC), realizado en los hospitales Clínic de Barcelona, el General de Alicante y el Clínico San Carlos de Madrid, ha investigado, en el caso de pacientes con insuficiencia cardiaca (IC), cuál es el grado de conocimiento del carácter evolutivo de su enfermedad y de la posibilidad de redactar un testamento vital, así como su predisposición a hacerlo.

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Imagen aérea del Hospital Clínic de Barcelona.

El estudio, que se realizó en 382 pacientes de los tres servicios de urgencias, determinó que el 79 por ciento de los pacientes se consideraba, bajo su punto de vista, bien informado sobre su enfermedad y su posible evolución, mientras que en realidad, sólo el 56,3 por ciento lo estaba realmente. Además, sólo el 13,3 por ciento de los pacientes estudiados sabía en qué consistía un testamento vital y sólo el 4,9 por ciento había recibido dicha información por parte de su médico.

Los pacientes estudiados tenían una media de edad de 77 años y predominio femenino (ambas características se pueden considerar representativas del prototipo de paciente con insuficiencia cardiaca que se atiende en los servicios de urgencias españoles). En el estudio se incluyeron diversas variables clínico-demográficas, así como doce preguntas con el objetivo de evaluar si el paciente se consideraba bien informado sobre su enfermedad, si realmente lo estaba, si conocía el testamento vital y si estaría dispuesto a redactarlo tras haber sido informado sobre el tema.

Albert Antolín, médico adjunto del área de urgencias del Hospital Clínic de Barcelona, miembro de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes) y responsable del estudio, ha analizado los resultados obtenidos: “Podemos afirmar que los pacientes con IC tienen una información insuficiente de las posibilidades de evolución de su enfermedad y de la posibilidad de redactar un testamento vital y que su predisposición para redactarlo es todavía escasa”.

La causa de la gran diferencia entre los pacientes que se consideran subjetivamente bien informados y los que realmente lo están, podría deberse a una autocomplacencia del paciente, unida a la persistencia de una medicina tradicionalmente paternalista en España. Esta autocomplacencia se manifiesta en la adopción de un papel pasivo del paciente frente a las decisiones terapéuticas que le afectan y en un deseo de no tener más información que la que el médico, a su buen criterio le proporciona. “Creemos que los médicos que habitualmente atienden a estos pacientes en situaciones de estabilidad clínica y controlan la evolución de su enfermedad, especialmente cardiólogos, médicos de familia e internistas, deberían implicarse activamente en corregir estas deficiencias de información como una parte más de la relación integral médico-paciente”, ha comentado Albert Antolín.

El testamento vital es un instrumento legal por el cual un paciente puede dejar constancia de su voluntad respecto a la toma de decisiones al final de sus días en el supuesto de que, llegado ese momento, él no pudiera expresarlo. En España, la regulación legal de este proceso se inició en Catalunya en 2001 y, a día de hoy, se ha establecido ya en la práctica totalidad de comunidades autónomas y a escala nacional.

El escaso conocimiento del testamento vital es una realidad generalizada más allá de los pacientes con insuficiencia cardiaca como han demostrado otros estudios realizados. Esto pone de relieve que, a pesar de los esfuerzos legislativos desarrollados en los últimos años en pro del derecho del paciente a decidir acerca de las situaciones vitales que le conciernen, el calado que ello ha tenido en la población es escaso. De hecho, el número de documentos registrados en España hasta 2008 era inferior a 50.000 (el 0,1 por ciento de la población general), de los que 21.500 correspondían a Cataluña (el 0,3 por ciento de los catalanes), 12.360 a Andalucía (el 0,15% de los andaluces), 5.700 a Valencia (el 0,1 por ciento de los valencianos) y 1.729 a Madrid (el 0,03 por ciento de los madrileños).

La insuficiencia cardiaca afecta a casi 23 millones de personas en todo el mundo y supone la principal causa de admisión hospitalaria en Occidente, especialmente en mayores de 65 años. En España, la insuficiencia cardiaca es la tercera causa de muerte cardiovascular, cerca del 1 por ciento de la población mayor de 40 años presenta insuficiencia cardiaca, y se sitúa en un 10 por ciento en el caso de mayores de 70 años. Desde un punto de vista epidemiológico, su pronóstico puede establecerse de forma bastante fidedigna. Se calcula que un 50 por ciento de los pacientes fallece a los cuatro años del diagnóstico y que para quienes tienen limitadas las actividades básicas de la vida diaria, la mortalidad durante los 30 días siguientes a un episodio de descompensación aguda alcanza el 16 por ciento.