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INTERVENCIÓN DIRIGIDA POR CARLOS MACAYA, JEFE DEL SERVICIO DE CARDIOLOGÍA

El Clínico de Madrid, pionero en la implantación de un dispositivo vascular biorreabsorbible


El BVS se metaboliza y es reabsorbido, una vez cumplida su misión de abrir un vaso obstruido

Eva Fariña. Imagen: Pablo Eguizábal. Madrid
Carlos Macaya ha dirigido una intervención cardiológica pionera en España al implantar un dispositivo vascular biorreabsorbible. El jefe de Servicio de Cardiología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid ha explicado que dicho aparato se metaboliza lentamente y es reabsorbido por el mecanismo, una vez cumplida su misión de abrir un vaso obstruido. Los resultados de esta primera operación han sido esperanzadores, si bien el dispositivo, desarrollado por Abbott, está en fase de experimentación.


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Carlos Macaya ha estado asistido por Rosa Ana Hernández Antolín, jefa de Sección de la Unidad de Hemodinámica y Cardiología Intervencionista del Instituto Cardiovascular del Hospital Clínico San Carlos, y Nieves Gonzalo, médico adjunta de Hemodinámica, entre otros profesionales.

Precisamente esta compañía ha anunciado el inicio de la investigación clínica ‘Absorb extend’, en la que participa España, junto con otros países europeos, Australia y Nueva Zelanda.

El Dispositivo Vascular Biorreabsorbible (BVS, por sus siglas en inglés), que todavía no está aprobado para su venta en ningún país, ha sido diseñado para restaurar el flujo sanguíneo mediante la apertura del vaso obstruido, a la vez que proporciona soporte mientras este cicatriza.

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El jefe del Servicio de Cardiología del Clínico San Carlos muestra el material que va a utilizar en la intervención. a la dcha., con Nieves Gonzalo, del Departamento de Hemodinámica.

Cuando el vaso puede permanecer abierto sin ayuda extra, el BVS, hecho en poliláctido, comienza a metabolizarse lentamente, hasta ser reabsorbido por el organismo. La idea es abrir una arteria bloqueada sin dejar un implante permanente en el vaso sanguíneo. Esta opción terapéutica podría beneficiar a “prácticamente todos los casos de angioplastias que se realizan en España, que son más de 70.000 pacientes anuales”, según datos facilitados por el doctor Macaya.

Restaura la función natural del vaso

El Dispositivo Vascular Biorreabsorbible de Abbott trata eficazmente la patología cardiaca al mismo tiempo que restaura la función natural de los vasos “de una manera que no es posible hacer con los implantes permanentes”, según informa la compañía. Cuando la patología cardiaca hace que los vasos sanguíneos se estrechen o se obstruyan, limitando el flujo sanguíneo, el BVS logra abrir esos vasos obstruidos y proporcionar un soporte provisional para restaurar y mantener el flujo sanguíneo hacia el corazón.

Una vez que el BVS está ubicado en el vaso, este comienza a liberar everolimus, un fármaco que reduce la inflamación y el crecimiento tisular. Tan pronto como el vaso inicia su proceso de restauración, el BVS empieza a metabolizarse lentamente en agua y dióxido de carbono. Con el tiempo, el BVS acaba disolviéndose por completo y el vaso permanece abierto sin ningún tipo de sujeción extra.

Gracias a que no se deja un implante permanente en el organismo del paciente, el vaso tratado con el BVS recupera su capacidad vasomotora como lo haría un vaso sano. El potencial para restaurar estas funciones naturales de los vasos o restauración vascular hace que el dispositivo biorreabsorbible BVS sea único en el tratamiento de la patología coronaria, según informa Abbott.