En Primera Persona

DIRECTOR MÉDICO DEL HOSPITAL CLINIC DE BARCELONA

Josep Brugada: “A todos los niños de 12 a 14 años habría que hacerles un electro para determinar si tienen riesgo de muerte súbita al hacer deporte”


Señala que España se implantan menos DAI y resincronizadores que en el resto de Europa, tendencia que espera que se corrija

Félix Espoz. Madrid
La conciencia por parte de la sociedad de que hay que controlar los factores de riesgo hará que disminuyan los casos de muerte súbita, según explica Josep Brugada, director médico del Hospital Clinic de Barcelona, que destaca como una medida importante la realización de una exploración física y un electrocardiograma a todos los niños de entre 12 y 14 años para determinar si tienen riesgo de muerte súbita al hacer deporte, para así tomar “las medidas más adecuadas”.

¿Cuál es la prevalencia de la muerte súbita en España?

La prevalencia de la muerte súbita en general es de 1 por 2.000 al año. La principal causa de la muerte súbita es el infarto agudo de miocardio, la arterosclerosis coronaria, significa un 80 por ciento. Cuando hablamos del 20 por ciento restante, hablamos de enfermedades con un componente genético marcado.

¿Es tan importante la influencia de la genética?

El elemento final que produce la muerte súbita es la fibrilación ventricular. El corazón pierde el ritmo, aparece el ritmo caótico, y no puede bombear la sangre. El por qué se produce esta fibrilación depende de la enfermedad que lo provoque. Por un lado tenemos el infarto agudo de miocardio, en el que hay una zona del corazón que se muere y como repuesta a esas células que se mueren se produce una arritmia. Ahí la causa es que se tapa una arteria.

También hay enfermedades del músculo cardiaco, como cuando hay una miocardiopatía dilatadada o hipertrófica. Las dos son familiares, las dos tienen un corte genético y las dos acaban produciendo la muerte súbita. El tercer gran grupo son las enfermedades eléctricas, como el QT largo, el QT corto, el síndrome de Brugada, taquicardia catecolaminérgica familiar o la displasia del ventrículo derecho.

En los medios generalistas últimamente al hablar de muerte súbita se hace referencia al deporte. Usted ha trabajado también en este sentido…

Los deportistas que fallecen producen gran alarma social, por ser conocidos, como si fuera algo muy frecuente, pero dentro del contexto de la muerte súbita representan un porcentaje muy pequeño. La gran mayoría de los casos de muerte súbita se dan en gente que tiene un infarto de miocardio con un perfil de edad media de más de 45 años y que son poco deportistas, hipertensos, obesos, etc. Pero ¿por qué sufre una muerte súbita un deportista? Son sujetos que fuerzan el corazón más allá de los límites normales y si tienen una alteración en su corazón, que en una vida normal no le daría problemas, al forzarlo puede quejarse, y una de las maneras es a través de la muerte súbita. Por eso, siempre decimos que debemos estar seguros de que la gente que va a hacer deporte tiene su corazón a punto. No estamos hablando de deportistas de élite, que tienen múltiples controles, sino del deportista incluso amateur, pero que hace mucho deporte.

Deberían tener una exploración física y un electrocardiograma. Con un simple electrocardiograma podemos detectar si hay alguna anomalía en su corazón, lo que nos haría reaccionar y hacerle todas las exploraciones necesarias para estar seguros de que si pone al límite su corazón no va a tener ningún tipo de problema. La conclusión de todo esto es que, en una población como la nuestra, en la que casi todos los críos van a hacer algún tipo de deporte, sería lógico hacer un electrocardiograma y una exploración física a toda la población entre 12 y 14 años. Así se detectaría a todos aquellos que pudieran tener una enfermedad que les ponga en riesgo en caso de hacer deporte.

¿Cómo hacerlo? ¿Las autoridades pertinentes están suficientemente concienciadas?

Están poco concienciados porque aún no se hace. Sólo algunos clubs realizan estas pruebas. Hasta que no haya una legislación que obligue a todos los críos a hacerse un electro o que todos los clubs exijan a los niños un electro para que haga deporte… Estamos pidiendo unas pruebas muy simples.

¿Quién revisaría esos electrocardiogramas?

Es una discusión que no está cerrada. Probablemente, la exploración física y el electrocardiograma podrían ser realizados por distintos profesionales, como los médicos del deporte. Es importante que estos expertos pidan consejo a los cardiólogos cuando vean una mínima anomalía, porque ellos están acostumbrados a ver personas sanas y el cardiólogo está acostumbrado a ver pacientes.

¿Cuáles han sido los últimos avances en la prevención?

Se está actuando a varios niveles. Por un lado en el conocimiento de las distintas causas de la muerte súbita. Hemos avanzado muchísimo en los últimos 15 años sobre todo en enfermedades genéticas, se han descubierto nuevas enfermedades, nuevas mutaciones. Desde el punto de vista de los tratamientos se ha hecho un avance importante con los desfibriladores implantables. A los pacientes que se sabe que tienen un gran riesgo de muerte súbita se les puede proteger con estos aparatos, para que en caso de que se presente la muerte súbita actúen y le devuelvan el ritmo normal.

Además, a pesar de todo esto, estamos concienciando de la necesidad implantar los desfibriladores semiautomáticos en lugares públicos. Esto está muy desarrollado en otros países y en nuestro país se está empezando a considerar para todos los espacios públicos.

¿Están lo suficientemente extendidos?

Estamos en una fase muy incipiente. En otros países como Estados Unidos o los países nórdicos se ha hecho un trabajo muy intenso.

Se presentó hace unas semanas un proyecto en Girona que será el más grande de este nivel en Europa. La diputación de Girona va dotar de desfibriladores semiautomáticos a todos los municipios de la provincia, con una inversión en 700 aparatos. Va a servir para documentar si la población no médica es capaz de usarlos y si, así, se consigue aumentar la supervivencia. El estudio se va a poner en marcha ya y es a muy largo plazo. Habrá que hacer una campaña de sensibilización a la población. En los próximos 3 a 5 años vamos a tener los primeros resultados.

Se han cumplido 25 años de DAI ¿Qué ha supuesto para los pacientes?

Una revolución absoluta. Hasta ese momento el paciente que había sufrido una muerte súbita tenía un 60 por ciento de posibilidades de sufrir una segunda y no teníamos un tratamiento que nos diera la seguridad de que si esto ocurría no moriría. Ahora, cuando identificamos un paciente con riesgo le implantamos un desfibrilador y sabemos que desde el punto de vista eléctrico este paciente no va a morir, que le estamos protegiendo de la muerte arrítmica.

¿Se implantan los suficientes desfibriladores y resincronizadores en España?

Se están implantando, más o menos, la mitad de la media europea. Hay varias explicaciones, como que haya menos patología, que es verdad, pero también lo es para Francia, Italia o Grecia, que implantan bastante más desfibriladores. Otro aspecto importante es que estos pacientes no son identificados correctamente y no llegan a los hospitales, porque no ha habido una política informativa lo suficientemente importante.

Se debe que añadir que hay pocos centros en el país y poca gente preparada para implantar, sobre todo resincronizadores. Es posible que haya una cierta carencia de profesionales. Esta situación multifactorial hace que la cifra en España esté por debajo de la media de nuestro entorno. Esperemos que en los próximos años se corrija.

¿Cómo ve el futuro de la muerte súbita en España?

La prevalencia global de la muerte súbita no crecerá. Lo que pasa es que la población se hace más vieja y habrá más patología cardiaca. Sobre la incidencia del infarto de miocardio, el número uno provocador de muerte súbita, probablemente va ir bajando con los años. Las campañas de concienciación de la población van siendo eficaces, la gente fuma menos, hay una mayor percepción respecto a que es importante cuidarse físicamente, la hipertensión, el colesterol, la obesidad. El control de los factores de riesgo va calando en la sociedad. Sin embargo, por el envejecimiento de la población tendremos otras patologías, como la insuficiencia cardiaca, que influirá en la muerte súbita en los próximos años.

Desde el punto de vista médico los avances han sido impresionantes, tenemos todas las herramientas para tatar un infarto y los mecanismos para evitar que suceda. Además, poco a poco iremos extendiendo la presencia de los desfibriladores en la calle y la gente irá entendiendo la importancia de estos aparatos, que les pueden salvar la vida.