Enfermería cardiológica

HOSPITAL UNIVERSITARIO JOAN XXIII DE TARRAGONA

Aguirre: “Estar encima de los enfermos es lo más efectivo para mejorar su calidad de vida”


La Unidad de Insuficiencia Cardiaca destaca como claves, el formar equipo entre médico y enfermeros, hacer buenas valoraciones e insistir en la dieta y los hábitos de vida

Félix Espoz. Madrid
La Unidad de Insuficiencia Cardiaca del Hospital Universitario Joan XXIII de Tarragona ha publicado el estudio “Calidad de vida en pacientes con insuficiencia cardiaca” en la revista Enfermería en Cardiología. Carlos Aguirre, uno de sus autores, explica que “el estar encima de los enfermos es lo más efectivo para mejorar su calidad de vida”.

¿Cuáles eran los objetivos del estudio?

El estudio nos lo planteamos porque se estaba creando la Unidad de Insuficiencia Cardiaca. Como aplicábamos el test Minnesota living with heart failure queríamos comprobar si la actividad de la Unidad mejoraba a estos pacientes. El objetivo del estudio era saber si el equipo (cuatro enfermeras y un médico) funcionaba y si los enfermos mostraban mejoría en su calidad de vida.

¿Cuántos pacientes se incluyeron en el estudio?

Con los datos completos, tras la primera entrevista y tras 6 meses, integramos en el estudio 40 pacientes, de los 190 que vimos a lo largo del primer año de actividad. Empezamos en marzo de 2006 y terminamos en marzo de 2007. A todos los pacientes se les realizó el cuestionario de Minnesota, el test de caminata de 6 minutos y se recogieron datos antropométricos (como índice de masa corporal). La media de los pacientes era 70 años más menos 10, con una afectación importante de la fracción de inyección.

¿Qué resultados destacaría?

Los pacientes mejoraron sensiblemente. El trabajo analizaba lo que los enfermos contestaban en el test en su primera visita y después de seis meses. Dividimos los resultados en dos grupos. Entendiendo que los que puntuaban menos de dos no les afectaba mucho la enfermedad y los que puntuaban más de tres les afectaba mucho. A los seis meses tuvimos en cuenta esta división para determinar qué pacientes sentían que habían mejorado.

Agrupamos las preguntas por factores físicos, sociales, emocionales y otros aspectos como el sexo o la dieta. La mejoría fue significativa en todos los grupos. Los pacientes que percibieron empeoramiento fueron muy pocos y aumentaba el porcentaje en preguntas como si le ha costado caminar, si le ha obligado a comer menos las cosas que le gusta, si le ha hecho sentirse fatigado, y la que más ha llamado la atención era de sentirse preocupado.

¿Cuáles fueron las conclusiones?

Decíamos que los pacientes en general mostraban mejoría y los expresaban, sobre todo en el aspecto físico, ya que caminaban más, se cansaban menos, no habían perdido peso, entre otras.

Destacamos que el estar encima de los enfermos es lo más efectivo que hay. El formar equipo con el médico, el hacer buenas valoraciones y el insistir en dieta y hábitos de vida es fundamental.

Tenemos un horario en la semana para hacer venir a los enfermos con los que creemos que debe haber un refuerzo educacional. Hablamos de su dieta, nos aseguramos de que toman bien su medicación, les insistimos en que deben hacer ejercicio en sus posibilidades y hablamos de lo que comen, de la sal.

Son enfermos crónicos, algunos están muy avanzados en la enfermedad, así que damos mucha importancia al cuidador principal. Colaboran bastante bien, no nos faltan a la consulta.

Aquí se sienten acogidos. Se dejan querer. Les tenemos bien enseñados los signos de alarma, insistimos mucho en ellos, se los hacemos repetir. Si el enfermo no asimila bien, trabajamos con el cuidador. Pensamos que les afectaría venir muchas veces a las consultas, pero lo toleran bien.

¿Cuánta importancia se le daba a la dieta?

Les fastidia bastante la dieta. Las respuestas de la dieta salían altas antes y después, ya que hay pocas alternativas y la sal está en todos los sitios: congelados, precocinados, lastas, salsas, quesos, etc. Les limita muchísimo.