El Currículum

DIRECTOR DEL LABORATORIO DE GENÓMICA Y NUTRICIÓN DE LA UNIVERSIDAD DE TUFTS DE BOSTON

José María Ordovás: “En sólo unos meses podríamos tener herramientas para saber nuestro riesgo genético cardiovascular”


Señala que para que puedan universalizarse estos test hará falta que los profesionales se formen para poder interpretar los resultados y explicarlos al paciente

Félix Espoz / Vídeo: Miguel Ángel Escobar. Madrid
“En sólo unos meses podríamos tener herramientas para saber nuestro riesgo genético cardiovascular”. Así de contundente se muestra José María Ordovás, director del Laboratorio de Genómica y Nutrición de la Universidad de Tufts de Boston, sobre la posibilidad de conocer nuestra propensión genética, pero es más cauto sobre la universalización de estas técnicas, ya que hará falta la intervención del Estado y que los profesionales se formen para poder interpretar los resultados y explicarlos al paciente.

¿Hoy en día se puede predecir si alguien va a padecer obesidad?

Tenemos una gran cantidad de genes que están implicados en la obesidad, lo que no quiere decir que tengamos todas las cartas en la mano. Podemos decir, si le encontramos mutaciones en los genes que ya conocemos, que una persona tiene más propensión a la obesidad, pero como nos quedan un buen número de genes que no hemos descubierto, si no encontramos mutaciones en los genes que ya conocemos no podemos descartar que se conviertan en obesos por otras causas.

Todavía estamos en un porcentaje muy bajo. Podemos explicar la variabilidad genética respecto a la obesidad en un 10 por ciento, lo que puede parecer poca cosa, pero lo más esperanzador es la velocidad a la que estamos adquiriendo conocimiento, el crecimiento es exponencial. Hace un par de años sólo conocíamos entre el 1 y 2 por ciento. Cada mes vamos encontrando nuevas piezas del rompecabezas genético de la obesidad. En estos momentos tenemos en nuestras manos instrumentos relativamente avanzados para predecir el riesgo de obesidad, y el año que viene tendremos herramientas mucho más poderosas y certeras. Tenemos una gran esperanza.

¿Qué implica para el paciente saber que tiene un perfil genético de riesgo?

Los últimos avances han ido arrojando luz sobre las vertientes genéticas de la obesidad. Estos descubrimientos permitirán, en un futuro cercano, realizar análisis genéticos, cuanto antes mejor, si es posible en la infancia, para determinar los riesgos de padecer obesidad y tomar medidas concretas para cada paciente.

En este punto la carga genética representa sólo un 50 por ciento del riesgo, el otro 50, se puede controlar con dieta y con hábitos de vida saludable, y así conseguir que la enfermedad nunca se desarrolle.

¿Tecnologías como chips, test y microarrays están lo suficientemente desarrolladas?

La tecnología está avanzada. Lo que nos falta es el conocimiento. Es precisamente ahí donde está produciendo el desarrollo. No tenemos que inventar muevas tecnologías, están allí, tenemos que utilizarlas para aumentar el conocimiento, que todavía es muy parcial.

Explica usted que en la prevención de enfermedades cardiovasculares el conocer el riego genético cuanto antes es mejor, incluso en niños. ¿Cuánto tiempo tardará en ser un control rutinario?

Que sea posible que aquellos que están interesados acudan al pediatra o a su médico para pedirle que le hagan un test genético para ver si es propenso a la obesidad o a las enfermedades cardiovasculares tardará sólo unos meses. Será posible hacerlo para quienes puedan permitírselo, porque estas pruebas con relativamente caras.

Pero hay otro factor que tenemos que tener en cuenta. Para dar la información al paciente has de educarte. España es uno de los pocos países de Europa, creo que el único, que no cuenta con la especialidad de consejero genético, y estamos hablando de enfermedades raras, que son pocas. Si lo pensamos en enfermedades tan prevalentes como las cardiovasculares, ¿cómo la sanidad podría absorber estas consultas? En este momento la tecnología va por delante de lo que se le puede proporcionar de forma habitual al ciudadano. Debemos educar al médico y a otros profesionales de la salud para que sean capaces de entender esta tecnología y explicársela al paciente y darle las recomendaciones adecuadas. Tenemos que poner los medios para que se universalice.

Los costes para el sistema de las enfermedades cardiovasculares son elevados. Si con un test se conoce el riego de obesidad o cardiovascular, ¿no le compensa al Estado?

No son test muy caros y definen tu carga genética. Estamos hablando de unos pocos cientos de euros. Le compensaría al estado. Otra cosa es que el sistema se tenga que adaptar para la interpretación de los datos. Lo importante es lo que se puede ahorrar en días y meses de estancias hospitalarias y en intervenciones quirúrgicas gracias a un estudio con coste pequeño y con unas recomendaciones dietéticas y de hábitos de vida.

Vamos a tener nuestro mapa genético con los posibles, pero la activación de los genes depende del ambiente, según la epigenética. ¿Se requieran estudios en varias etapas de la vida?

Todavía no sabemos muchos sobre los lapsos en los que la epigenética cambia en el individuo. Sabemos que los factores ambientales cambian la epigenética, pero ¿qué tan rápido sucede? Sólo conocemos lo que pasa en modelos animales. Pero respecto a si sería interesante una periodicidad, sí. En qué periodos, aún no lo sabemos.

En enfermedades cardiovasculares la epigenética está jugando un papel importante, en enfermedades como la de la pared arterial. También se ha visto que fármacos como las estatinas pueden afectarla. Estamos trabajando activamente en ésta área.

¿Nuestro estilo de vida está influyendo en nuestros genes?

Los estilos de vida han llevado a una mala adaptación genética a los cambios. Es decir, un desacoplamiento entre lo que hacemos y lo que nuestra biología está esperando que hagamos, ocasionando un estrés metabólico que favorece no sólo la aparición de enfermedades como la diabetes, la obesidad y las enfermedades cardiovasculares, sino también las infecciosas y probablemente, el cáncer.

La regulación cronológica está dirigida por una serie de genes (Clock, Per 2 y Bmal) que regulan la cascada genética que depende de sus señales. Nuestros hábitos provocan una ruptura cronológica con nuestros genes.

Los conocimientos en biocronología se unirán a los de nutrigenómica para concebir recomendaciones alimentarias que nos ayudarán a cada uno de nosotros a alcanzar una vida no solamente más longeva sino también de mayor calidad.