Enfermería cardiológica

CONSEJO EUROPEO DE ENFERMERÍA CARDIOLÓGICA

La personalidad Tipo D tiene efectos negativos en los pacientes con enfermedad cardiovascular


Expertos recomiendan que la rehabilitación cardiaca tiene efectos positivos en estos pacientes

Félix Espoz. Madrid
El Consejo Europeo de Enfermería Cardiológica publica en su última revisión un estudio sobre los beneficios que tiene la rehabilitación cardiaca en pacientes con personalidad tipo D que sufren enfermedad del corazón establecida y que firma Susanne Pedersen, profesora de Psicología Cardiaca en la Universidad de Tilburg, en Holanda.

Susanne Pedersen.La personalidad tipo D (un rasgo de personalidad caracterizado por la afectividad negativa y por la inhibición social) está asociado con una pobre calidad de vida, con el grado de salud y con un pronóstico adverso en pacientes con enfermedades cardiovasculares. Este tipo de personalidad multiplica por dos el riego de morir prematuramente, independientemente de factores demográficos o de características clínicas, incluyendo la severidad de la enfermedad y los estados de humor (como la ansiedad y la depresión) y el tratamiento óptimo.

Los pacientes con esta disposición en la personalidad se caracterizan por el incremento de emociones negativas (como por ejemplo sentirse deprimido o preocupado) aparejado a una tendencia a no compartir estas emociones con otras personas. La prevalencia de las personas con personalidad tipo D varía entre un 25 y un 33 por ciento; así, uno de cada cuatro o uno de cada tres pacientes tienen esta disposición.

La prevalencia de este tipo de personalidad en enfermedad isquémica se encuentra entre un 25 y un 36 por ciento, en insuficiencia cardiaca varía entre el 21 y el 45 por ciento, en pacientes con desfibrilador implantado entre el 23 y el 25 por ciento, en enfermedad arteria periférica ronda el 34 por ciento y en hipertensión el 53 por ciento.

Según la autora, la evidencia sugiere que los pacientes de alto riesgo cardiovascular con este tipo de personalidad se beneficiarían enormemente de los programas de rehabilitación cardiaca, ya que ganarían en calidad de vida y salud y reducirían su sensación de aflicción. A pesar de estos beneficios, los pacientes tipo D en rehabilitación cardiaca reportan una peor calidad de vida y un mayor riesgo de mortalidad que los que no lo son. Esto sugiere, según la experta, que se debe tener una intervención complementaria como tratamiento antidepresivo y/o consejo psicológico como garantía para estos pacientes para conseguir el éxito en la prevención secundaria.

En la práctica clínica, Susanne Pedersen recomienda, además de referir a los pacientes con personalidad tipo D a los programas de rehabilitación cardiaca, conocer cómo son estos pacientes a través de la escala DS14, establecer una buena relación de comunicación con ellos y sus familias, estar atentos a la comunicación no verbal y revisar si su medicación puede ser optimizada, además de referir al paciente con un profesional de salud mental en caso de tenerlo disponible.