Servicio a fondo

Jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca de Murcia

Mariano Valdés: “Tenemos un volumen de asistencia en las grandes áreas que nos coloca entre los cinco primeros del país”


Explica que la actividad investigadora tiene mucha importancia con un factor de impacto total en los tres últimos años de más de 500

Félix Espoz. Madrid
El Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca de Murcia, por volumen asistencial en las grandes áreas, está entre los cinco primeros del país, según señala su responsable, Mariano Valdés, que destaca que la actividad investigadora tiene mucha importancia, con un factor de impacto total en los tres últimos años de más de 500.

¿Cuántas personas trabajan en el Servicio y cómo está estructurado el mismo?

Somos 24 fijos. Luego hay ocho personas contratadas de una u otra forma en investigación. El Servicio está estructurado en áreas. Un Área Clínica, tanto de hospitalización como de ambulatorio; hay un Área de Imagen; otra de Insuficiencia Cardiaca, Trasplante y Pretrasplante; un Área de Hemodinámica, y otra de Electrofisiología. No hay Área de Agudos, ya que los lleva la Unidad de Cuidados Intensivos, con la que tenemos buena relación. Dentro de cada unidad hay una persona encargada de su coordinación.

¿Qué puntos fuertes destacaría del Servicio?

Asistencialmente tenemos un volumen suficiente y podríamos decir, en las grandes áreas, que estamos dentro de los cinco primeros del país. En Hemodinámica y Electrofisiología hacemos entre 1.800 y 2.000 procedimientos terapéuticos, una cifra sólo al alcance del Hospital Clínico de Madrid. En Electrofisiología estamos entre los cinco primeros, así como en volumen de Imagen, ya que en total hacemos más de 12.000 exploraciones al año.

Desde el punto de vista asistencial es importante tener un alto volumen, ya que va de la mano de la calidad, lo que nos ha permitido tener unos niveles muy aceptables de calidad clínica.

Otro de los puntos fuertes es que la región, junto con Navarra, es pionera en la implantación de un sistema de tratamiento total en la región de infarto agudo de miocardio con angioplastia primaria: el registro Aprimur, que funciona desde 1998. Desde sus inicios hemos hecho más de 4.000 angioplastias primarias. Normalmente tratamos entre 400 y 500 infartos agudos al año. Estamos extendiendo esta cobertura al resto de las regiones con el objetivo de llegar a los 600 por millón de habitantes.

Otro punto que resaltaría es que tenemos una Unidad de Miocardiopatías Hereditarias, una de las pocas que existen en el país. Estamos estudiando la muerte súbita y otras enfermedades de carácter hereditario en pacientes y sus familias. La dirige el doctor Gimeno, que estuvo trabajando en Inglaterra.

Desde el punto de vista docente somos un Servicio con una clara conexión con la Universidad. En este momento somos dos catedráticos, yo mismo y el profesor Ruipérez; dos profesores titulares, el profesor Soria y el profesor García Alberola; dos personas dedicadas a profesor titular, Domingo Pascual y Francisco Marín, y dos que están en trámites de acreditación de profesor titular, los doctores Pinar y Jimeno. Es decir, somos 4 profesores numerarios, dos acreditados, que saldrán las plazas en breve, y dos más a punto de acreditarse. En el pregrado vamos a ser ocho profesores numerarios. Hay pocos centros en el país que tengan tantos profesores numerarios en Cardiología. En post grado recibimos a 15 residentes, tres por año.

Además, tenemos líneas de investigación muy claras que corresponden con las unidades clínicas. En los tres últimos años hemos conseguido publicar más de 100 artículos originales, de los cuales, el 65 por ciento son en revistas de habla inglesa, con un factor de impacto total (en los tres últimos años) de más de 500.

¿Qué cifras destacaría en el plano asistencial?

El volumen está muy relacionado con la calidad. Cuanto más se opera, las mortalidades disminuyen. En intervencionismo cardiaco estamos haciendo cerca de 2.000 procedimientos al año, lo que nos permite tener experiencia en todo tipo de pacientes, y no solamente en intervencionismo cardiaco coronario, sino estructural. Hemos implantado 60 válvulas aórticas percutáneas, cerramos fugas periprotésicas, cerramos comunicaciones interauriculares e interventriculares o cerramos la orejuela izquierda.

Desde el punto de vista electrofisiológico hay pocos centros que pasen de 300 ablaciones al año. Ahora vamos a abrir un nuevo espacio en electrofisiología donde dispondremos de dos salas y un navegador magnético para abordar la fibrilación auricular. Esperamos, el año que viene, doblar la actividad y ponernos casi en las 600 ablaciones al año.

En Ecocardiografía e imagen realizamos todas las técnicas y desde el punto de vista de diagnóstico cubrimos todas las necesidades.

Además, el hecho de tener una Unidad de Insuficiencia Cardiaca nos ha permitido disminuir considerablemente el número de estancias de pacientes que ingresan con insuficiencia cardiaca. Tenemos una persona que se ocupa de llamar por teléfono a los pacientes, de ajustar el tratamiento y de tener una consulta extrahospitalaria.

También contamos con un programa de muerte súbita en la región de Murcia. Estamos analizando con autopsias a todas las personas que han fallecido por muerte súbita y estudiando a los familiares que puedan tener una patología y con ello evitar que otros miembros de la familia puedan morir tratándoles convenientemente cuando sea el caso.

¿Qué líneas de investigación lleva a cabo el Servicio?

En miocardiopatías hereditarias investigamos especialmente en miocardiopatía dilatada, miocardiopatía hipertrófica y la genética de estas dos enfermedades. Es importante porque podemos evitar que familiares directos de personas que han muerto eviten la muerte. Para ello, estudiamos los familiares exhaustivamente, con ecocardiografías, pruebas de esfuerzo, resonancias y con diversos análisis médicos.

Otra línea es la de aterotrombosis, de la que está al frente el doctor Paco Marín. Además, hemos enviado con una beca a un médico a Jacksonville (Estados Unidos). Estamos estudiando mecanismos complementarios entre la arteriosclerosis y trombosis, marcadores de ambas y polimorfismos, tanto a nivel experimental como clínico.

Una tercera línea que nos ha dado muchas satisfacciones es la insuficiencia cardiaca. Hemos estudiado diversos marcadores y realizado bastantes publicaciones. Uno de nuestros residentes estuvo trabajando en Harvard, precisamente en este campo, y ahora se ha incorporado a trabajar con nosotros.

En hemodinámica estamos investigando en nuevos stent farmacológicos en los que el polímero se degrada a los seis meses, con técnicas novedosas como la tomografía óptica de coherencia.

Desde el punto de vista de electrofisiología, con la colaboración de dos grupos de ingenieros de telecomunicaciones en Madrid y Valencia, estudiamos la señal del electrocardiograma en pacientes con arritmia e insuficiencia cardiaca.

Por último, en imagen, seguimos a pacientes con estenosis aórtica para ver aquellos parámetros en implantes de válvulas percutáneas que podrían ayudar a seleccionar los pacientes.

¿Cómo ve el futuro a medio y largo plazo?

Las personas son las más importantes en el servicio, pero dependemos de que la Administración nos permita ilusionar a la gente joven, facilite la entrada de nuevos médicos, que a su vez ésta sean consciente que un hospital regional y universitario debe tener una vocación de investigación, que ha de quedar refrendada en una carrera profesional en la que sea valorada esa investigación.

No puede ser que cuando salgan unas plazas la investigación no sirva para casi nada. La capacidad investigadora es la única que le puede dar prestigio internacional al centro. Para hacer posible que siga existiendo esa investigación hay que valorándola. Si un señor ha estado 20 años tiene más posibilidades de haber producido, por lo que si no ha hecho nada se le debería penalizar, no premiar.