En Primera Persona

HOSPITAL SAN RAFAEL DE A CORUÑA

Gonzalo Peña: “Hay un aumento de la incidencia de eventos cardiovasculares relacionados directamente con el estrés”


“Debido al ritmo que llevamos debemos aprender a funcionar y a facilitar sociedades con mucho menos estrés”

Félix Espoz. Madrid
El estrés, pese a no ser algo moderno, sí está relacionado íntimamente con los hábitos de la sociedad actual lo que ha traído consigo un incremento del riesgo cardiovascular vinculado al mismo, según explica Gonzalo Peña, cardiólogo de Hospital San Rafael de A Coruña, que cree que se debe hacer un esfuerzo adicional en las consultas de Cardiología para luchar contra este factor de riesgo.

¿Cómo explicaría la relación entre riesgo cardiovascular y el estrés?

Hoy en día el estrés es uno de los problemas que está cada vez más presente en la población debido al ritmo de vida y los hábitos de la sociedad actual. El estrés es una reacción inespecífica del organismo a una amenaza, así, el estrés como tal existe desde siempre.

Como factor de riesgo cardiovascular está bien estudiado y bien evidenciado. Parece ser que ante un estímulo estresante que intenta amenazar nuestro equilibrio fisiológico, el organismo reacciona produciendo una respuesta que activa la mente con liberación de sustancias del hipotálamo que ponen en marcha una respuesta adaptativa para superar esta amenaza. Si esto se fuerza, aparecen daños colaterales. Uno de los daños colaterales viene a ser la enfermedad cardiovascular.

Está demostrado que con el estrés aumenta la glucemia, el colesterol, los ácidos grasos libres, además de un aumento de arritmias y de agravamiento de la enfermedad cardiovascular.

Se ha visto que el estrés psicológico incrementa el riesgo de enfermedad cardiovascular. Produce el doble de riesgo que en gente que no lo tiene. Se han publicado estudios en el New England y en otras revistas improtantes. En la bibliografía se ve que tanto los efectos agudos del estrés, por ejemplo en los pacientes portadores de desfibrilador aumenta el número de descarga, así como pacientes que han sufrido catástrofes naturales, guerras o atentados, también se incrementa su riesgo cardiovascular.

Por otra parte, el estrés crónico, como el laboral, conflictos matrimoniales, cuidadores de dependientes, etc. aumenta la incidencia de eventos cardiovasculares relacionados directamente con el estrés.

En el caso concreto del estrés laboral va de la mano de una mayor ingesta de grasa, más consumo de tabaco y aumento del sedentarismo.

Incluso, ahora que ha terminado el mundial, en el pasado, el de Alemania, se demostró en un estudio realizado en Múnich la relación entre el estrés sufrido en los partidos de fútbol y los eventos cardiovasculares.

Controlando el estrés podríamos disminuir los eventos cardiovasculares, por lo que sería importante incidir sobre él. Hoy por hoy no hay ningún estudio que permita establecer un tratamiento del estrés, salvo el propio tratamiento conductual. El estrés se produce según la intensidad del estímulo estresante y la capacidad de cada uno de gestionarlo. Esto dificulta el control del estrés como factor de riesgo cardiovascular. Manejando el estrés de manera adecuada podemos confiar que tendremos menos complicaciones en la enfermedad, mayor adherencia al tratamiento y, sobre todo, una menor morbimortalidad.

¿Toman en cuenta los cardiólogos el papel del estrés a la hora de tratar a los pacientes?

Es difícil pararse a evaluar todo el componente psicológico y estresante del paciente. Si se puede detectar el nivel de estrés en consulta, pero el enfoque ha de ser multidisciplinar. Como hoy no hay un tratamiento específico si podemos detectar el problema y derivarlo a una unidad específica. El estrés es algo muy individual. Entrarían muy de lleno las unidades de rehabilitación cardiaca, por ejemplo, que pueden hacer énfasis en una reconducta del paciente para mejorar su nivel de estrés y mejorar, por lo tanto, los resultados que los cardiólogos conseguimos con el resto del tratamiento.

¿Qué tipo de consejos son los que se pueden dar al paciente?

La salud se establece a nivel de tres esferas. No sólo la física, en la que solemos aconsejar ejercicio, una alimentación sana y un descanso adecuado, sino, además un equilibrio mental: adecuar el desarrollo cognitivo emocional y el autocontrol de los conflictos cotidianos mediante psicopedagogía, y, en tercer término, la salud social, integrando a los pacientes tras reconocer defectos sociales. Por ejemplo, los cuidadores que se hacen cargo de personas dependientes tienen una alta carga de estrés, lo que les produce riesgo cardiovascular. Darles apoyo social es muy importante para disminuir ese riesgo cardiovascular.

Es bastante complicado, hoy por hoy, disminuir el estrés, pese a ser la causa de múltiples enfermedades.

Se hacen campañas de reducción de varios factores de riesgo cardiovascular, pero ¿cómo plantearse reducir el estrés?

Es verdad que se hacen muchas campañas de tabaco, alimentación sana y ejercicio por parte de la administración y las propias sociedades científicas. Pero intentar cambiar la organización social para conseguir una sociedad con menos estrés es complicado. Intervienen algo más que simples consejos. Creo que aunque se debería hacer una campaña de este tipo lo veo muy difícil. Creo que debido al ritmo que llevamos debemos aprender a funcionar y a facilitar sociedades con mucho menos estrés y compatibilizar una vida mucho más duradera.