En Primera Persona

EX DIRECTOR DEL SERVICIO DE CARDIOLOGÍA DEL HOSPITAL DE NAVARRA

Enrique de los Arcos: “Al paciente lo que le gusta es que le miren a los ojos y que se sienta escuchado”


Señala que la gestión de los servicios tiene el futuro asegurado, ya que las nuevas generaciones están más especializadas

Félix Espoz. Madrid
Enrique de los Arcos se acaba de jubilar tras dirigir desde 1980 el Servicio de Cardiología del Hospital de Navarra. De este periodo destaca el compañerismo y la evolución que ha sufrido la especialidad. Un avance en las técnicas que han “ayudado mucho”, pero ha repercutido en el trato con el paciente: “Al paciente lo que le gusta es que le miren a los ojos y que se sienta escuchado”.

¿Cómo se sintió en su acto homenaje, en el que participó la consejera Kutz y el presidente de la Sociedad Española de Cardiología y una amplia representación de compañeros y amigos?

Me he sentido muy bien en el homenaje. Me esperaba tener una despedida sencilla, en familia, con mis compañeros y con las enfermeras. No me esperaba un acto tan bonito y con la presencia del presidente de la sociedad española de cardiología (Carlos Macaya), que conozco desde hace tanto tiempo. Me he sentido francamente bien. He conseguido casi todo lo que me había planteado conseguir en la cardiología en la Comunidad de Navarra, pero me han quedado muchas cosas en el tintero por hacer. Quiero expresar desde aquí mi más sincero agradecimiento a todos aquellos que me han demostrado su cariño.

Me he sentido casi como un general romano cuando gana una batalla y tiene que recurrir al esclavo que va detrás diciéndole recuerda que tienes que morir. Me gustó muchísimo ese reconocimiento de mi actividad, aunque creo que se han pasado un poco, igual por exceso de cariño.

¿Cuáles han sido los hitos más importantes de su carrera?

En primer lugar, mi formación. Estudié en la clínica de la Concepción en Madrid, donde estuve seis años, y allí hice la especialidad de cardiología. Me enseñaron una cardiología nueva, porque coincidió en un momento en el que se empezaba a ver la especialidad de otra manera.

El segundo hito importante fue mi llegada a Navarra en el año 68, con un equipo médico quirúrgico y con un camino abierto muy importante para hacer cosas, lo que había en este hospital era muy escaso. Era un hospital muy antiguo y había que reformarlo. Eso te da mucho más trabajo pero te ofrece muchas posibilidades.

La tercera cosa que destacaría es la creación de un auténtico servicio de cardiología, un servicio integral, y que desarrollé en 1980. Formando un equipo elegido por mí. Traje gente procedente de la Clínica Puerta del Hierro, de La Paz (Madrid) y médicos que había formado yo aquí. Nos permitió tener un servicio con una clínica de hospitalización, consultas externas, la unidad coronaria incorporada al servicio y con las técnicas de entonces, como la electrofisiología, ecocardiografía, hemodinámica intervencionista, etc. Nos permitió tener un equipo altamente integrado y altamente formado.

Otro hito es el servicio que he dejado, muy moderno, en el que hemos perfeccionado todas las técnicas que habíamos empezado. Se está haciendo cardiología intervencionista de altura. Se está haciendo intervencionismo en electrofisiología, existe una unidad coronaria de 8 camas, una unidad de hospitalización de 32 camas, etc. Seguimos siendo un servicio de cardiología integral, pero con todos los medios modernos a nuestra disposición.

En estos años ha visto muchos cambios en la manera de ejercer la Cardiología. A su juicio, ¿cuáles han significado un mayor avance para el paciente?

Desde mi punto de vista es la posibilidad del intervencionismo. En este momento, por ejemplo en Hemodinámica, dirigida por Román Lezaun, es el intervencionismo coronario, colocación de stents, la desobstrucción, la atención en dos horas al síndrome coronario agudo, la aplicación del cierre de defectos intracardiacos; una posibilidad impresionante de ayuda al paciente. Estamos consiguiendo abortar un gran número de infartos, de tal manera que podemos decir que hemos disminuido la mortalidad debido al infarto de miocardio de una manera altamente significativa en Navarra.

Algunos cardiólogos aseguran que los médicos jóvenes son cada vez más especializados en un área concreta de la Cardiología y se está perdiendo un poco el concepto integral. ¿Está de acuerdo?

Nosotros hemos conseguido una Cardiología integral. Todos los residentes salen de aquí con una formación global en cualquiera de las técnicas de cardiología. Y los médicos que siguen trabajando como adjuntos con nosotros están centrados en una especialidad exploratoria, pero al mismo tiempo hacen guardias de la Unidad Coronaria, guardias generales de Cardiología y consultas externas, lo que quiere decir que siguen siendo unos cardiólogos extraordinariamente completos.

Existe, en efecto, una tendencia a la superespecialización de la Cardiología, perdiendo un poco el contacto con el paciente.

¿Cómo afecta esta situación al paciente?

El trato con el paciente es bueno, en general está contento. Se consigue llegar mejor a los problemas. Al paciente en general le molesta la técnica. Por ejemplo, le molesta que haya ordenadores en una consulta y que el médico atienda en parte más al ordenador en aras de una mayor eficiencia. Al paciente lo que le gusta es que le miren a los ojos y que se sienta escuchado.

¿Cuáles son los principales retos de la Cardiología?

Me llama la atención que antes los más agresivos eran los cirujanos y hoy son los cardiólogos, porque tiene una disponibilidad de técnicas muy amplia. Los retos de la Cardiología son llevar en España la cardiología intervencionista, sobre todo en el síndrome coronario agudo, de una manera rutinaria.

Nosotros tenemos la ventaja de ser una comunidad pequeña, de algo más de 600.000 habitantes, y con muy buenas comunicaciones. Esto nos permite seguir las indicaciones del plan nacional de las patologías coronarias, pero es un reto a conseguir en todo el país.

El segundo reto es la realización de trasplantes de células y la reconstrucción del miocardio dañado. Hoy existen técnicas que se están investigando pero aún queda mucho camino.

Respecto a la cirugía, yo diría que la consecución de órganos artificiales más completos de los actuales, que permitan dar tiempo a un trasplante o hacia un auténtico boom en los implantes de células.

¿Qué papel ocupa la prevención en las enfermedades cardiovasculares?

Llevamos mucho tiempo trabajando en la prevención en dos vías. La secundaria en el paciente ingresado, al que hay que convencer de un cambio en su estilo de vida, y a la prevención primaria, en la que hay que trabajar con la población general para que se comporte de otra manera. Convencerle que tiene que evitar la obesidad, la hipertensión, que tiene que hacer ejercicio físico, controlar el colesterol y llevar en conjunto unos hábitos de vida sanos.

¿Cómo están trabajando las Administraciones en este sentido?

Creo que están muy poco preocupados por la prevención, ya que no sirve para salir en la foto. Es un trabajo más oscuro, pero mucho más efectivo. Si la prevención primaria fuese buena se ahorrarían muchísimos gastos. La cardiología actual, con las técnicas que realiza, es cara. Hay que convencerlos de que hay que procurar la apuesta por la prevención primaria y las unidades de rehabilitación cardiaca. La primera rehabilitación intrahospitalaria va a evitar muchos daños futuros. Deben hacernos más caso a los cardiólogos.

Lleva muchos años al frente del Servicio. Con el aval de tantos años como gestor ¿cómo cree que evolucionará la gestión de los servicios en los próximos años?

Creo que evolucionarán bien. Y hablo desde mi experiencia. La gestión de este servicio es muy superior en el momento actual, desde que hay un director del área del corazón, como es el doctor Lezaun, tiene un concepto del servicio más de tipo empresarial y lo hace mejor de lo que yo lo hacía.

El futuro es bueno, porque la formación en gestión de los cardiólogos más jóvenes es muy superior a la que había anteriormente. En este aspecto soy bastante optimista, siempre que los políticos nos hagan caso.

Echando la vista atrás ¿qué recuerda con más cariño de estos años de trabajo?

De estos años de trabajo, fundamentalmente el compañerismo. Este ha sido un servicio que no ha sido nunca conflictivo. El trato personal ha sido siempre excelente, hemos tenido nuestras discusiones, pero en un contexto normal. El trato con las enfermeras ha sido siempre excelente. Tengo que agradecer a toda mi gente. Esta idea que hemos desarrollado ha sido una idea de todos, de médicos enfermeras, auxiliares y celadores.