Tribuna


José Luis Zamorano, director del Instituto Cardiovascular del Hospital Clínico San Carlos

El futuro de la imagen cardiovascular


Actualmente, las enfermedades cardiovasculares representan la primera causa de mortalidad en países industrializados . Dentro de estas enfermedades, la isquemia miocárdica producida por arterosclerosis coronaria es la que ocasiona el mayor número de muertes en nuestro país, llegando a ser del 30 por ciento.


Conocemos bien los factores de riesgo cardiovascular tales como el tabaquismo, la diabetes, la hiperlipemia o la hipertensión. De acuerdo la presencia o no de estos factores, clasificamos a nuestros pacientes en riesgo leve, moderado o alto. Sin embargo, es llamativo observar que alrededor de un 30 por ciento de los pacientes que sufren un evento cardiovascular mayor (infarto o ictus), habían sido clasificados de riesgo intermedio. Es decir, existen todavía factores que desconocemos y que hacen que un determinado paciente con riesgo intermedio, según los criterios clásicos sufra un evento importante en su vida. Es ahí, donde las técnicas de imagen van a jugar un papel fundamental en la detección precoz de la enfermedad incluso antes de la aparición de síntomas.

Dentro de las técnicas de imagen no invasivo en cardiología destacaremos la ecocardiografia, la cardioresonancia y el cardioTAC.. La ecocardiografia es la piedra angular del diagnóstico no invasivo de los pacientes con sospecha o cardiopatía. Mediante ultrasonidos, permite analizar la anatomía del corazón así como su funcionalismo. Nos permite valorar de forma precisa también la severidad de la cardiopatía que padece el enfermo. La ecocardiografia ha sufrido un gran desarrollo en los últimos años, desarrollándose imágenes tridimensionales en tiempo real y herramientas de cuantificación muy exactas que sin dudan ayudarán a mejorar la reproducibilidad de la técnica. Por otro lado, el futuro de la ecocardiografia va encaminado a dos vías, por un lado a la miniaturización de los equipos y por otro a herramientas que nos ayuden a mejorar nuestra comprensión de la fisiología cardiaca. Referente al primer punto, la gran portabilidad de los equipos va a hacer que salgan de las manos de lo cardiólogos y que se empleen equipos muy sencillos en la exploración rutinaria de los enfermos. Esto sin duda conlleva la formación de los médicos y la súper especialización de los laboratorios de imagen cardiaca. En el otro lado de la escena, tendremos equipos muy sofisticados técnicamente, donde habrá herramientas que nos permitan entender mejor la fisiopatología de la enfermedad y monitoricen la respuesta al tratamiento (i.e speckle 3D con strain, mediciones de las presiones intracavitarias, elasticidad de la pared arterial…).

La evolución de las técnicas conlleva la evolución de los laboratorios de eco hacia unidades de Imagen. En ellas encontraremos especialistas en Imagen (cardiólogos y Radiólogos con inquietudes en cardiología). La Cardioresonancia aparece como la herramienta mas precisa para evaluar la morfología cardiaca. Su reto sigue siendo la visualización adecuada y rutinaria de las arterias coronarias. por otro lado el estudio de la perfusion con resonancia sigue teniendo muchas limitaciones y su variabilidad interobservador alta. Por ello, el futuro de esta técnica también va a pasar por la existencia de herramientas de cuantificación adecuadas que disminuyan la variabilidad.

La revolución del cardiotac evidenciada en los últimos años, viene por el hecho del reto que ha supuesto la visualización de forma no invasiva de las arterias coronarias. Los protocolos de disminución de la radicación recibida son una realidad y esto ya no es un problema en la mayoría de los equipos. Estudios con radiación inferior a 5 mvSi son frecuentes. Sin embargo el TAC nos aporta solo información morfológica de las coronarias. El desarrollo futuro de nuevos contrastes que ya se están estudiando van a permitir analizar la vulnerabilidad de cada placa.

No puedo acabar mi comentario de futuro de las técnicas sin mencionar el gran desarrollo que van atener las técnicas híbridas. Su necesidad nace al tratar de obtener información simultánea, que proporciona realmente cada técnica de forma individual. Así el PET TAC nos permite obtener información morfológica y funcional simultánea. también existen prototipos de RMN TAC y seguro que saldrán otros nuevos. El reto clínico, sin duda, va a ser en los próximos años el incorporar el resultado de las técnicas de imagen en la estratificación del riesgo de nuestros pacientes. El tratar de hacer un “Framingham” o “Score” con datos de imagen nos permitirá reclasificar el riesgo de nuestros pacientes y saber mejor sobre cuales debemos intervenir antes de la aparición de la enfermedad. No olvidemos, que en el futuiro, la aparición de síntomas podrá ser interpretada como el fracaso médico y es en este punto donde la imagen nos puede ayudar de forma determinante. La detección subclínica es sin duda una realidad con la imagen.