En Primera Persona

PRESIDENTE DE LA AGENCIA ESPAÑOLA DE SEGURIDAD ALIMENTARIA Y NUTRICIÓN

Roberto Sabrido: “La forma más coste-efectiva de atajar la hipertensión es reducir el consumo de sal”


El Gobierno presenta un plan para conseguir una reducción de consumo de 2 gramos diarios a medio plazo

Félix Espoz / Vídeo: Daniel Gómez. Madrid
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, dirigida por Roberto Sabrido, ha presentado recientemente un plan nacional para reducir el consumo de sal que, con campañas de concienciación a la población general y a través de acuerdos con la industria productora de alimentos, busca conseguir que el consumo de sal en España, que está en 9,7 gramos al día, se reduzca en 2 gramos a medio plazo y, a largo plazo, alcance las recomendaciones de la OMS (5 gramos al día).

¿Cuánta sal se consume en España?

Si tenemos en cuenta la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que habla de 5 gramos al día, en España consumimos casi el doble, 9,7. Por lo tanto, consumimos mucha sal. Respecto a Europa estamos más o menos en los mismos niveles que otros países. Por este motivo, queremos proponer durante la presidencia europea que Europa adopte políticas activas para reducir el consumo de sal en general.

¿Qué implicaciones tiene para la salud este consumo excesivo de sal?

Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte. Más de 150.000 personas al año, según los últimos datos que manejamos. Los estudios científicos dicen que el 50 por ciento de los casos de enfermedad cerebrovascular y el 40 por ciento de isquemias cardiacas están directamente relacionadas con la hipertensión, y ésta, a su vez, está muy asociada con el consumo de sal.

Las cifras son alarmantes. Más de un 35 por ciento de los españoles tiene hipertensión, y si tenemos en cuenta los mayores de 65 años estamos hablando del 68 por ciento. Tenemos también estudios que confirman que la forma más coste-efectiva de atajar la hipertensión es reducir el consumo de sal. Teniendo en cuenta estos datos desde la Administración, y más concretamente desde esta agencia, no nos podemos quedar con los brazos cruzados. Por eso hemos puesto en marcha el plan de reducción del consumo de sal.

¿En qué consiste el plan?

Se han realizado dos tipos de estudios. En el primero, al que ya he hecho referencia, se comprobó que consumimos una media de 9,7 gramos diarios de sal. Además, hemos hecho otro estudio en el que analizamos grupos de alimentos (más de 2.000 alimentos) para ver su contenido de sal. Hemos visto que dentro del mismo grupo de alimentos hay diferencias muy importantes. De este estudio se deduce que el 75 por ciento de la sal que consumimos no depende directamente de nosotros, no es la sal que añadimos con el salero.

Nos tenemos que centrar en que los alimentos tengan menos sal. Pero, ¿cuáles tienen más sal? Los alimentos preparados.

Con toda esta información, vamos a emprender una serie de medidas. La primera, concienciar a la población. La sal está muy introducida en nuestra psicología, en nuestras costumbres. Todos conocemos a alguien que ha ido al médico y recibe como la peor noticia que le quiten la sal. Hay que educar a la gente sobre tomar menos sal. Coincidiendo con el día de la hipertensión, vamos a hacer una campaña de concienciación pública con los ciudadanos.

La otra gran medida, en la que ya estamos trabajando, es actuar con la industria. Tenemos una experiencia piloto con el pan, con la que redujimos en tres años un 20 por ciento del contenido de la sal. Sin afectar a la palatabilidad, hay margen de maniobra con muchos productos para que vayan reformulando y bajando la sal que tienen.

¿Cómo se va a dar esta actuación con la industria?

El estudio realizado es muy bueno. Por ejemplo, en las patatas fritas. Hemos visto que dentro de las patatas fritas hay algunas que tienen más sal y otras que tienen menos. Hay variaciones dentro de los mismos productos que pueden llegar hasta el 300 por ciento, y están en el mercado, con lo cual, hay margen suficiente. Algunas empresas ya han hecho el esfuerzo y hay otras que aún pueden seguir haciéndolo. Hemos sondeado la industria y no hay grandes reticencias.

¿Cuáles serían los márgenes a los que se espera llegar a medio plazo?

Lo que queremos es disminuir 1 ó 2 gramos del contenido de sal que consumen los españoles. Sería un éxito en un primera fase. A más largo plazo, el objetivo es irnos al consumo medio que marca la OMS, si bien, tomando en cuenta el consumos en España, es un objetivo muy lejano.

Algunos expertos también apuntan al consumo de las grasas trans para reducir el riesgo cardiovascular. ¿Se tomarán medidas en este sentido?

En grasas trans tenemos actuaciones. En el anteproyecto de Ley que tenemos en marcha vamos a prohibir la comercialización de productos en España que tengan más de un 2 por ciento de grasas trans respecto a las grasa totales.

Volviendo a la sal. Se refería antes al trabajo con Europa…

Posiblemente en junio, el Consejo de Ministros de Sanidad apruebe una declaración instando a todos los Estados miembro a poner en marcha planes de reducción de la sal similares al que se está poniendo en marcha en España. Según algunos autores se afirma que reduciendo 1 o 2 gramos de sal se podrían evitar unos 30.000 eventos cardiacos en España.

Nos gustaría que hiciera un balance de la Estrategia NAOS, también enfocada en el riesgo cardiovascular...

La estrategia NAOS es de 2005 y uno de sus logros más importantes es haber puesto sobre la mesa la problemática de la obesidad, sobre todo de la infantojuvenil, con lo que esto representa en su vida de adultos. Tiene la ventaja de que actúa en todos los ámbitos, en el educativo, en el sanitario, en el empresarial y en el comunitario con los ayuntamientos. A puesto en marcha, además, el plan Perseo, con actuaciones en los colegios de siete comunidades autónomas. Estos años pueden parecer mucho, pero para que se vean resultados tangibles en una pandemia como esta debe pasar una década. Vamos bien encaminados, pero todos tenemos que apretar, no sólo la Administración.

¿Cómo se aseguran líneas importantes como esta a tan largo plazo?

Ahora mismo se basa en la voluntad política de todos, pero queremos asegurarlo. Por eso, en el anteproyecto de Ley, que está en discusión pública, hemos puesto en su articulado las bases de la estrategia NAOS, de tal manera que quede como una Ley y no dependa de los cambios de gobierno.