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Análisis DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE CARDIOLOGÍA Y EL CNIC

El desorden de horarios, los trastornos del sueño y el exceso de sal, generadores de riesgo cardiovascular


El consumo excesivo de sal, responsable de la hipertensión arterial, es, en España, el doble de lo recomendado por la OMS

Redacción. Madrid
La Sección de Cardiología Preventiva y Rehabilitación de la Sociedad Española de Cardiología y la Fundación Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC), han celebrado una reunión conjunta a la que asistirán alrededor de un centenar de expertos. En el encuentro, los especialistas han destacado la importancia de establecer buenos hábitos para evitar enfermedades cardiovasculares.

Uno de los principales temas que se han tratado durante la reunión hace referencia a la influencia de los factores ambientales y el riesgo cardiovascular. Según las últimas investigaciones, el desorden de horarios en las comidas así como otros factores ambientales tales como el disponer de luz las 24 horas del día provocan un desajuste en el ritmo de nuestros genes que desemboca en un mal funcionamiento de los mismos.

El desacoplamiento entre lo que hacemos y lo que nuestra biología está esperando que hagamos en cada momento del día ocasiona un estrés metabólico que favorece la aparición de factores de riesgo cardiovascular, como la diabetes, la inflamación, las dislipidemias y la obesidad.

“Quizás con el tiempo los humanos nos iremos adaptando y sobrevivirán mejor aquellos que sus genes tengan mutaciones que les hagan más resistentes al daño producido por estos estilos de vida”, comenta José María Ordovás, colaborador científico del CNIC y director del Laboratorio de Genómica y Nutrición de la Universidad de Tufts (Boston). “Pero esperar que la evolución siga su curso de una manera pasiva no es la solución a la prevención de la enfermedad y lo que realmente debemos hacer es recapturar y vivir las bondades que el estilo de vida mediterránea tiene para nuestros genes”, recomienda.

Según Ordovás, debemos evitar que un factor externo “apriete el gatillo” de la predisposición genética hacia una enfermedad cardiovascular o de otra índole. Las tres claves básicas en nuestro entorno para prevenir que la estructura de nuestro ADN se altere (Epigenómica) o bien que nuestras mutaciones (Genómica) nos hagan más vulnerables a una enfermedad son: actividad física regular, dieta saludable y estilo de vida mediterráneo.

Los hábitos de sueño y la salud cardiovascular

Por otro lado Javier Nieto, catedrático y jefe del departamento de Ciencias de la Salud Poblacional de la Facultad de Medicina y Salud Pública de la Universidad de Wisconsin, presentará una serie de estudios en los que se demuestra que la privación del sueño, ya sea por voluntad propia o por otros motivos más difíciles de controlar como el estrés o las apneas, acarrea somnolencia y disminución de la actividad física, estimula la aparición de desarreglos hormonales e incrementa la presión arterial y el riesgo de padecer diabetes y obesidad.

En muchos casos, estos factores finalmente desembocan en una enfermedad cardiovascular. En este sentido, por ejemplo, cabe destacar que en un estudio poblacional realizado en España, el 29 por ciento de las personas que dormían menos de seis horas diariamente resultaron ser obesos, el doble de los que dormían alrededor de ocho horas.

Otro de los temas que se han destado en el encuentro de expertos es la excesiva ingesta de sal entre la población española. Actualmente, el consumo de sal se encuentra en 9,8 gramos por persona y día, a pesar de que la Organización Mundial de la Salud recomienda consumir menos de 5 gramos diarios, ya que la ingesta desproporcionada de alimentos ricos en sodio es uno de los principales incentivadores del origen de la hipertensión arterial, el factor de riesgo más determinante y prevalente, tanto en pacientes con alguna enfermedad cardiovascular como entre la población general.