El Currículum

Medalla de las Cortes de Aragón 2010

Miguel Ángel Santos: “El material que usamos de la médula ósea es pluripotencial, lo que implica que en el futuro puede servir para regenerar muchos tipos de tejido”


Tras 45 años de profesión emprende nuevos retos en investigación con células madre

Félix Espoz. Madrid
Miguel Ángel Santos ha sido galardonado con la Medalla de las Cortes de Aragón en reconocimiento a su extensa trayectoria profesional, que, en esta última etapa, se ha centrado en la investigación con células madre para tratar enfermedades cardiovasculares. “Espero que en un plazo breve podamos usar este tipo de recursos para tratar infartos”, explica.

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Momento de la entrega del galardón.

¿Qué significa para usted este reconocimiento?

Ha sido un galardón que no me esperaba. Yo siempre he trabajado a un nivel modesto y no he tenido demasiada repercusión mediática. Me ha sorprendido gratamente que se hayan acordado de mí para esta condecoración.

Me llamó el portavoz de las cortes, un periodista amigo mío, a darme la noticia y yo me lié a preguntarle cosas y me tuvo que cortar y ponerse serio para decirme que me lo habían dado. Fue increíble.

Es un honor, ya que es un reconocimiento muy importante, además, es por toda mi trayectoria.

¿Qué supondrá ahora para su trabajo diario?

Va a contribuir para seguir trabajando con la misma dedicación y espíritu innovador que he tenido hasta este momento. Lo que pasa es que ahora me veo obligado a trabajar con más ímpetu que antes para devolver este reconocimiento que me han concedido.

¿Dedicación y espíritu innovador son las claves de su trayectoria profesional?

En estos tiempos que vivimos de personalismos, soberbia e insolidaridad es fundamental. Las claves del éxito en cualquier profesión son trabajar duro, con espíritu innovador, trabajar con ilusión, con inquietudes y tener una autocrítica muy rigurosa. Además, hay que tener capacidad de adaptación a los cambios que vienen.

¿A su juicio cuáles son los hitos más importantes que ha alcanzado en su carrera?

Llevo 45 años de profesión. En los primeros cinco años de mi carrera, hasta el año 1970, me dedique a la cirugía general, en la que se hacía de todo. A partir de entonces fui a especializarme en cirugía cardiovascular, no existía el MIR como ahora, pero sí se podía aprender en los hospitales de referencia. Así que me formé durante cinco años en el Hospital de San Pablo de Barcelona y en París. A mi regreso al Alto Aragón, y hasta el año 85, nunca abandoné la cirugía general. No es como ahora que hay muchos especialistas. Entonces éramos muy pocos, y, además de lo tuyo, tenías que hacer de todo. Hacía las guardias de Cirugía General y estaba encantado. Fueron mucho años de ejercer las dos especialidades al mismo tiempo.

A partir del 85 tuve que cambiar de forma muy brusca mi actividad y pasar del ámbito público al privado. Fue un momento difícil para mí. Tuve que dejar la gran cirugía, yo en aquel momento hacía prótesis de aorta, bypass coronario, de carótida, etc. Pase al tratamiento de las venas. Sufrí un problema muy severo. En aquella época, antes de la cirugía teníamos que hacer el cateterismo. A tantos miles de pacientes tuve que hacer cateterismos que me irradié. Tuve la suerte de seguir vivo. Me prohibieron cualquier contacto con rayos X, incluso me ofrecieron la incapacidad, pero me negué. Tuve que cambiar de rumbo y pasé entonces a las venas, porque no tenía que hacer rayos X. En ese momento era algo marginal. Resulta que me encontré muy a gusto, porque ayudas a gente que sufre mucho. Y desde entonces he colaborado para que salieran adelante nuevas técnicas para mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Hace año y medio, un amigo de Bilbao, el jefe de Hematología del Hospital de Cruces, me convenció para que volviera a las arterias. Sembró en mí la inquietud. Ellos tenían una línea de investigación con células madres en la cadera, para necrosis. Entonces empecé a preparar protocolos para integrarme en trasplante de las células madre.

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Palabras del galardonado.

¿En qué punto están sus investigaciones en células madre?

Sólo trabajamos con las células madre mesenquimales, concretamente de la médula ósea. En España hay varios grupos que están trabajando con células madre, por ejemplo de la retina, de músculo o de grasa, para que regenere células del mismo tipo. Sin embargo, el material que usamos de la médula ósea es pluripotencial, lo que implica que próximamente puede servir para muchos tipos de tejido. Estoy convencido que el futuro vendrá por ahí.

No trabajamos con células madre embrionarias, que han abierto un debate social muy importante, con connotaciones éticas y que van de la mano de posibles problemas relativos a su procedencia y sobre una posible relación cancerígena.

¿Estas células de la médula ósea podrían servir para regenerar tejido cardiaco?

En este momento, aún cuando en teoría puede ser así, para reparar una lesión de infarto de miocardio hace falta que pase algún tiempo, más estudios y mejor tecnología. De momento no es suficiente el caudal de células que hay que administrar. Una de las misiones de las células madre es regenerar los tejidos. Esa regeneración exige un volumen grande de células que debe llegar a ese tejido. Con los recursos que tenemos podemos llegar a inyectar unos diez millones de células, pero no los cincuenta que harían falta para que esta regeneración fuese total. Espero que en un plazo breve podamos usar este tipo de recursos para tratar infartos.

¿Cree que reconocimientos como este le van a servir para abrir nuevas líneas de financiación para poder trabajar de forma más intensa en sus investigaciones?

Yo pienso que sí. El Gobierno actual, a través del Ministerio de Ciencia está apoyando mucho este tipo de actuaciones. No hay que obviar que el Gobierno está sensibilizado con las nuevas tecnologías aplicadas a la salud, como, por ejemplo la reparación de las úlceras crónicas a través de factores de crecimiento y células madre.

¿En un mundo tan globalizado se puede estar a la vanguardia desde una región pequeña de España? ¿Se puede competir?

Es una opción personal que he tomado. Siempre he sido hiperactivo y necesito estar ligado a la innovación. Mi buen amigo de Las Cruces fue el que me impulsó a entrar en este terreno y le estoy muy agradecido. Hay veces que las acciones individuales pueden ser tan importantes como si se hicieran en un gran hospital y con todos los medios a su alcance. Me puse la montera a las espaldas y me dije ¡adelante! Compré los equipos que hacían falta para centrifugar el material que obtengo del tuétano y que después de un proceso aísla las células madre. Luego yo lo inyecto en las arterias correspondientes. Me gustaría dejar claro que estas terapias son complementarias a la cirugía vascular, yo las utilizo cuando esta está contraindicada o cuando no ha funcionado.

Usted tuvo ocasión de retirarse y decidió seguir adelante. ¿Qué consejo les daría a los médicos jóvenes para afrontar su carrera?

Han cambiado mucho las técnicas, la forma de estudio y la forma de asistencia. Puede llegar a pasar que un especialista sepa mucho de una cosa, pero que no sepa apenas nada de los órganos vecinos, al menos en lo que se refiere a la cirugía. Pero, hay que reconocer que antes tenías que hacer un cateterismo para ver la enfermedad cardiovascular de un paciente, hoy en día llegas y te vas con el diagnóstico, con un stent puesto y controlado.

Los médicos cuando empiezan arrancan con mucha ilusión. Luego se dicotomiza mucho con la especialización y el médico no tiene más que parcelas de actuación. Pero, lo que no se tiene que perder nunca de vista es que tratamos con personas, con personas que sufren y sus familiares. Nuestro apoyo es importante y debemos ser muy humanos. A lo mejor no eres Marañón, pero si te implicas puedes devolver la esperanza a una persona que sufre. La cercanía ayuda a tratar la parte psicosomática de las enfermedades.