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DESTACA LA IMPLANTACIÓN DE VÁLVULAS AÓRTICAS

Ángel Cequier: “Patologías que requerían cirugía abierta ahora se hacen de forma percutánea”


Organiza el IV Curso Internacional de Intervencionismo Cardiológico Percutáneo

Félix Espoz. Madrid
Ángel Cequier y Enric Esplugas, del Hospital de Bellvitge de Barcelona, han organizado el IV Curso Internacional de Intervencionismo Cardiológico Percutáneo, en el que se ha tratado el intervencionismo coronario y el recambio valvular aórtico.

¿Por qué desarrollar un curso de estas características?

Es la cuarta edición de este curso. Se analizan aspectos en relación al intervencionismo cardiológico, es decir intervenciones sin cirugía. En España cada año se hacen una 60.000 de estas intervenciones. Por estos motivos tenemos una audiencia bastante importante de cardiólogos mayoritariamente españoles, aunque con el problema del volcán hay muchos asistentes y algún ponente de Europa que no ha podido venir.

Se han analizado la prevención y el tratamiento de aspectos en relación a la técnica y a complicaciones del intervencionismo coronario y la implantación de válvulas percutáneas.

¿60.000 procedimientos en relación a Europa son muchos?

Quizá en relación al resto de países europeos, sobre todo con Alemania, Francia y Holanda, el número de procedimientos por millón de habitantes es moderadamente inferior. Y es así porque no hay tanta enfermedad coronaria como en estos países. España hace un 70 por ciento de intervenciones de los países que tienen más desarrollada esta técnica.

¿Cuáles han sido las novedades más importantes de este año?

Las ponencias más interesantes han girado en torno al tratamiento percutáneo de patologías que hace tres o cuatro años parecía claramente que se tenían que tratar con cirugía abierta. Se comentó principalmente el tratamiento de la enfermedad del tronco común y la enfermedad coronaria extensa. Además, el tratamiento con estas técnicas de la estenosis aórtica valvular, una patología que es cada vez más frecuente. Lo más novedoso es la incorporación de las técnicas que no necesitan cirugía a corazón abierto en tipos de pacientes que antes eran de este tipo de cirugía.

Antes a estos pacientes había que abrirles el corazón, ahora con un catéter se hace llegar una válvula nueva a la parte del corazón adecuada. Esta válvula está montada en un stent, en un balón, al expandirse el balón la válvula queda impactada en una adecuada situación con un funcionamiento normal.

¿Qué otros beneficios van asociados a la colocación de los stent?

Hay subgrupos de pacientes en los que ya no actuaba la cirugía, como los pacientes que habían sufrido un infarto agudo de miocardio. Cuando se presenta un infarto, a estos pacientes se les debe llevar a los laboratorios de hemodinámica, para que lo más rápidamente posible se abra la arteria y se coloque un stent que posibilite que la arteria continúe permeabilizada. Esto hace cuatro o cinco años no se hacía y ha aportado un beneficio marcado en la reducción de la mortalidad de estos pacientes. La mortalidad de los pacientes con infarto es de un 8 a un 14 por ciento y con esta técnica la mortalidad se reduce a un 3 o 4 por ciento.

En esta reducción también son importantes los protocolos…

En Cataluña funciona muy bien lo que se llama el Código Infarto, porque no sólo es lo que hacemos los laboratorios de hemodinámica, si no que requiere una estrategia de actuación en la que participan ambulancias, hospitales secundarios y terciarios. Es una red de trabajo muy compleja pero que está funcionando fantásticamente bien en el área metropolitana de Barcelona.

Volviendo a las novedades de este año. ¿El recambio valvular que tan desarrollado está en España?

Es una técnica novedosa. Estamos iniciando el uso de la misma. Antes a estos pacientes o se les hacía una cirugía cardiaca de muy alto riesgo o no se hacía nada, porque la contraindicación por riesgo quirúrgico era excesivo. Estamos trabajando con la primera generación de estas prótesis percutáneas y se está aplicando en el momento actual a pacientes que tienen un riesgo quirúrgico muy alto o que tienen una indicación quirúrgica. Se está aplicando a estos pacientes porque no se sabe con precisión la durabilidad de estas prótesis a largo plazo. Cuando comprobemos que estas válvulas siguen trabajando correctamente a los tres o cuatro años de haber sido implantas, seguro que se va a extender a pacientes con estenosis aórtica severa. La estenosis aórtica severa es un tipo de patología que es cada vez más frecuente en los países desarrollados y aparece en pacientes a partir de los 65 años.