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EN UN RESTAURANTE DE COMIDA RÁPIDA

Comerse una hamburguesa, “casi tan malo” como fumar para la salud cardiovascular


La Paz organiza las I Jornadas interhospitalarias de Prevención Secundaria y Tratamiento de la Cardiopatía Isquémica

Redacción. Madrid
Comer una hamburguesa en un restaurante de comida rápida es “casi tan malo” para la salud cardiovascular como fumarse un cigarrillo, según afirmó la doctora Almudena Castro Conde, coordinadora de las I Jornadas interhospitalarias de Prevención Secundaria y Tratamiento de la Cardiopatía Isquémica, que se han celebrado en el Hospital Universitario de la Paz de Madrid.

En opinión de esta experta, el abandono de la dieta mediterránea, el sedentarismo y el consumo de tabaco han provocado que la prevalencia de las enfermedades cardiovasculares se haya multiplicado en los últimos años, hasta el punto de que “ya no sorprende ver a una persona de 30 ó 35 años con un infarto de miocardio”.

“Hace unos años los niños pasaban su tiempo de ocio jugando en el parque, mientras que ahora han convertido el jugar con las maquinitas en un hábito de vida”, ha explicado Castro. Por este motivo, “la prevención, tanto primaria como secundaria, debe tener el cien por cien de la importancia para la población”.

En este cambio de hábitos, el médico de familia debe jugar un “papel fundamental” y “cambiar su mentalidad para ser capaz de sentarse con el paciente y educarle porque, si no lo hace, las pastillas no valen para nada”, ha aseverado esta especialista. Por su parte, el paciente debe mostrarse “receptivo” para captar el mensaje de que, por ejemplo, “dejar de fumar reduce de forma drástica el riesgo de recaídas tras un infarto”.

En este sentido, Castro ha explicado que, cuando los pacientes salen del hospital tras un infarto, “casi un 90 por ciento de ellos sale sin fumar por la llamada sensación de muerte inminente que tiene tras sufrir el fallo cardiaco”. Sin embargo, “no todos mantienen esa deshabituación y aprovechan ese momento para cambiar conductas ya que más de un 50 por ciento recae de nuevo en su consumo”, dijo esta experta.

Atención al paciente extrahospitalario

Otro de los aspectos que se han tratado durante las jornadas ha sido la atención del paciente extrahospitalario, que “está un poco abandonado en comparación con la atención dentro del hospital, quizá porque los tratamientos den más dinero que los hábitos saludables”, dijo la coordinadora del simposio.

A este respecto, Castro ha señalado que “no hace falta ser médico para saber que el tratamiento administrado nada más salir del hospital no puede ser permanente, que tiene que ir evolucionando a lo largo de la vida del paciente según evolucione su cuadro clínico”.

“Hay mucha información acerca de lo que se debe hacer con el paciente dentro del hospital, pero eso al fin y al cabo son sólo 5 ó 6 días de su vida. Una vez dado de alta es cuando el manejo del paciente ambulatorio genera muchas más dudas”, ha afirmado. En este sentido, la Castro ha apuntado a las unidades de rehabilitación cardiaca como “las mejores herramientas para realizar un seguimiento más estrecho del paciente, una vez ha salido del hospital”.