En Primera Persona

Coordinador del Comité Español Interdisciplinario para la Prevención Cardiovascular

Carlos Brotons: “Tenemos que evaluar el riesgo global cardiovascular de los pacientes para hacer una buena prevención”


Señala que Guía Europea de Prevención Cardiovascular unifica criterios entre 15 sociedades científicas

Félix Espoz / Imagen: Eva Costa. Barcelona
La Guía Europea de Prevención Cardiovascular unifica criterios entre 15 sociedades científicas respecto a cómo abordar las actuaciones en este sentido, según explica Carlos Brotons, coordinador del Comité Español Interdisciplinario para la Prevención Cardiovascular, que señala que uno de los mensajes del protocolo es “evaluar el riesgo global cardiovascular de los pacientes para hacer una buena prevención”.

¿Por qué se realizó la Guía?

La elaboración de la Guía Europea de Prevención Cardiovascular se realizó entre diferentes sociedades científicas a nivel europeo y después se hizo la adaptación española, en la que participaron 15 sociedades científicas y el Ministerio de Sanidad y Consumo. Busca llegar a un consenso sobre la prevención cardiovascular. Hasta la fecha, cada una de las sociedades tenía sus guías y sus recomendaciones.

Lo que hicimos en España fue hacer una adaptación de esa guía europea a nuestro entorno y a nuestro sistema sanitario. Se incluyeron las mismas sociedades científicas que participaron a nivel europeo y otras más, que eran interesantes en España y se elaboraron las recomendaciones.

¿A quién va dirigida?

Fundamentalmente a los profesionales que trabajan en Atención Primaria, médicos de familia y enfermeras. Pero, como he comentado estas guías se han realizado por 15 sociedades científicas, por lo que algunos aspectos también van dirigidos a neurólogos, cardiólogos, internistas o pediatras. El colectivo es muy amplio.

¿Por qué es importante la labor de AP en la prevención?

Una de nuestras funciones en nuestra labor asistencial diaria es la prevención y la promoción de la salud con los pacientes, y en el caso concreto de las enfermedades cardiovasculares, por tratarse de factores de riesgo muy prevalentes en la población, aún tiene más importancia la recomendación de hábitos saludables y la prevención y el control de los factores de riesgo para, así, evitar que los pacientes en un futuro desarrollen una enfermedad cardiovascular.

¿Qué contenidos destacaría de la guía?

Es una guía fundamentalmente clínica, es decir, para el médico que pasa consulta y ve pacientes todos los días. Los contenidos más importantes son para el manejo de los factores de riesgo y el abordaje del riesgo cardiovascular global de esos pacientes. El mensaje subyacente, pero importante, es que tenemos que evaluar el riesgo global cardiovascular de los pacientes para hacer una buena prevención.

¿Cuál es la situación en España?

La situación anterior a la elaboración de esta guía era que cada sociedad tenía la suya, por ejemplo, la de hipertensión, o de manejo de los lípidos, o el tabaco, pero no había ninguna guía que agrupara esta información y, además, de una manera consensuada por los profesionales que trabajaban en estas guías más específicas, que, en muchos casos, respondían a un único factor de riesgo.

Lo que aporta esta nueva guía es que se da una visión más integral del manejo de los factores de riesgo cardiovascular.

Me gustaría destacar que España ha sido un ejemplo de consenso generalizado. Son pocos los países europeos que luego han trabajado a nivel nacional la guía, un mandato explícito del documento europeo.

¿Cómo se combina el trabajo en la prevención con el paciente y la presión asistencial?

La presión asistencial es un problema no sólo para las actividades preventivas. Lo que hay que aprovechar es que en cada situación clínica se permita introducir uno o varios aspectos relevantes en prevención cardiovascular. Es obvio que en una única visita, cuando el paciente viene por otro motivo, no vamos a hacer hincapié en todos los diferentes mensajes que puedan aparecer en la guía. Lo que sí podemos hacer es ir introduciendo conceptos que en diferentes visitas. También es importante el rol de la enfermera asistencial. Ve a pacientes y hace controles, de presión arterial o en enfermos diabéticos. Puede incorporar aspectos de prevención cardiovascular en las consultas de día a día.

Cuando se habla de prevención la responsabilidad del Estado es importante. ¿Cómo valora las actuaciones que ha venido haciendo la Administración?

A todos nos hubiera gustado que la Ley del Tabaco, de entrada, hubiera sido muy restrictiva, como fue en otros países como Irlanda o Italia, donde se ha demostrado que tuvo su impacto en la reducción de los infartos de miocardio. Esperemos que en un futuro no muy lejano sea una Ley mucho más restrictiva.

Creo que en general, tanto desde el Ministerio como desde las autonomías se está yendo por buen camino. Se tiene muy claro cuáles son las estrategias de política sanitaria que hay que llevar a cabo, como la sal, la promoción de hábitos dietéticos saludables, la promoción del ejercicio físico, etc. Toda una serie de actividades que en Europa también se están llevando a cabo a través de la Red Europea del Corazón, que tiene su contraparte en España, que hace muchas actividades de promoción de la Salud complementarias a las del Ministerio.

¿Le parece que la prevención cardiovascular debería ser una prioridad Europea?

Seguramente es muy complicado a nivel europeo, donde participan tantos países y hay muchísimos intereses, hacer leyes más restrictivas. Se está intentando generar lobbys de presión desde las sociedades científicas para que los parlamentarios sean más conscientes de la importancia de las enfermedades cardiovasculares y su prevención para evitar que sigan aumentando el número de casos. Seguramente saben que se pueden poner en marcha leyes más restrictivas, pero, como he dicho, no debe ser fácil. Nuestra obligación, como sociedades científicas, es que las personas responsables de la política sanitaria sean conscientes de la magnitud del problema, desde el punto de vista de las tasas de mortalidad, de la incidencia de nuevos casos, de las tasas de hospitalización y de los costes que esto genera… para que con toda esa información, los políticos sanitarios definan sus prioridades al legislar.