MIR

RESPONSABLE DE FORMACIÓN DE CARDIOLOGÍA DEL SAN CARLOS

Isidro Vila Costa: “Hay que invertir tiempo en la formación y en la investigación con los residentes si queremos progresar”


El aprendizaje continuo y la inmersión en el conocimiento de los diferentes aspectos y técnicas de la especialidad, claves para motivar a los MIR

Félix Espoz. Madrid
¿Cómo mantener motivados a los residentes de Cardiología? El aprendizaje continuo y la inmersión en el conocimiento de los diferentes aspectos y técnicas de la especialidad son algunas de las claves que señala Isidro Vila Costa, responsable de Formación del Servicio del Servicio de Cardiología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, que considera que “hay que invertir tiempo en la formación y en la investigación con los residentes si queremos progresar”.

¿Cuántos residentes de Cardiología tiene el hospital?

El hospital Clínico San Carlos tiene 17 residentes de Cardiología; 4 de primero y segundo año y 3 de tercer, cuarto y quinto año.

¿Cómo entiende el hospital la formación de estos profesionales?

La formación y aprendizaje de los residentes se basa en una práctica clínica programada con rotaciones por las distintas Unidades que conforman el Instituto Cardiovascular. Es deseable, y procuramos que así ocurra, que el residente vaya asumiendo responsabilidades de forma progresiva y que, a medida que avanza en el proceso formativo, el nivel de supervisión sea menor.

¿Cómo potenciar su actividad investigadora?

El periodo de formación es una oportunidad única para que el residente aprenda a investigar. Hay que fomentar la inquietud para que investigue. Para ello es capital que, como en el caso del Instituto Cardiovascular, se cuente con unas líneas de investigación en las que el residente pueda participar y desarrollar nuevos proyectos. De todos modos, también creo que la investigación no debe ser una obligación. No todos estamos capacitados para investigar; hay residentes que llevan a cabo una excelente labor asistencial y poca o ninguna actividad investigadora. Por el contrario, otros destacan por su contribución a la investigación. Tan loable es lo uno como lo otro. De todos modos, si queremos potenciar la actividad investigadora del residente hay que fomentar el aprendizaje de las técnicas de investigación (diseño del estudio, análisis de los resultados, etc.) y algo más: darle tiempo; es decir, tiene que tener un periodo de tiempo para dedicar a la investigación y durante ese periodo disminuir la actividad asistencial, sin que por ello se vea mermada su formación como cardiólogo. Por último, esta actividad debe ser reconocida y hasta premiada si el caso lo merece.

¿Cuál es la clave para mantenerlos motivados?

No es fácil mantener motivado a un residente durante un periodo de cinco años, que es lo que dura la residencia de Cardiología. Son la mayoría los que inician el periodo formativo con gran ilusión, pero no es raro ver como, en ocasiones, se llega al 5º año de residencia con verdadero hastío. No sé si existe alguna clave para mantener la motivación durante tanto tiempo, quizás el aprendizaje continuo y la inmersión en el conocimiento de los diferentes aspectos y técnicas de nuestra especialidad sea un acicate para huir del tedio y mantenerse ilusionado. La Cardiología es rica en técnicas de diagnóstico por imagen (ecocardiografía, tomografía computerizada, resonancia magnética) que son muy distintas; también disponemos de terapias muy atractivas y efectivas como las técnicas de revascularización coronaria percutánea, ablación de arritmias, etc. Hay muchos otros aspectos en nuestra especialidad a los que se pueden asomar y adquirir experiencia que bien seguro redundará en una mejor formación.

Pero también hay otros modos de motivar al residente, por ejemplo: dándole responsabilidad, exigiendo calidad y reconociendo sus logros en la asistencia clínica para que se sienta satisfecho del trabajo, procurar su avance científico y darle la posibilidad de participar en el diseño de algunos aspectos del Servicio.

El sistema MIR, tal y como está planteado, ¿es el más adecuado?

El sistema Médicos Internos Residentes se implantó en 1978, yo hice el examen en 1981, y creo que a lo largo de estos más de 30 años ha dado suficientes pruebas de que es un sistema eficaz si atendemos a la calidad de los especialistas formados y a que, de un modo bastante homogéneo en todo el territorio nacional, ha elevado la calidad de nuestra medicina al nivel que tiene en los países más desarrollados. Para responder a esta pregunta con precisión debería saber y conocer bien las alternativas al sistema MIR y las desconozco. En cualquier caso, posiblemente no es un sistema perfecto y en el transcurso de estos 30 años se han producido avances científicos y tecnológicos y, también han tenido lugar cambios demográficos muy importantes. Por estas razones, es muy probable que tanto el acceso al sistema MIR como el propio programa de formación precisen una actualización.

Por la presión asistencial que soportan los hospitales, el tiempo, según nos han comentado diversos expertos, es un bien escaso. ¿Cómo conjugar esta circunstancia con formación e investigación?

Efectivamente, en la actualidad, la presión asistencial es mucha y el tiempo escaso. El residente tiene que disponer del tiempo necesario para formarse e investigar. Hay que invertir tiempo en la formación y en la investigación si queremos progresar. Si no nos veremos abocados a repetir esa tristemente famosa frase que de forma irónica manifestó Unamuno, “que investiguen ellos”, respondiendo así a la pregunta de cómo potenciar el avance científico en España.

¿Cómo influirán temas como la troncalidad o Bolonia en la formación de los futuros residentes?

Con el nuevo diseño, la formación sanitaria especializada comprenderá dos periodos: el troncal y el específico. El periodo llamado troncal es un periodo de formación común de un grupo de especialidades en Ciencias de la Salud y cuya duración mínima es de dos años. En este periodo troncal se adquieren competencias clínicas comunes a todas las especialidades del tronco. En el periodo de formación específica el residente se formará en las competencias propias de cada especialidad.

El acceso a la formación sanitaria especializada seguirá siendo a través de una convocatoria anual de carácter nacional en la que se detallará la oferta de plazas de formación troncal y las plazas de especialidad vinculadas a las Unidades Docentes Troncales. El candidato, una vez superada la prueba de acceso y en función de la puntuación obtenida (examen MIR más los méritos académicos), optará por una Unidad Docente Troncal y podrá formarse en uno de los siguientes cuatro troncos: médico, quirúrgico, laboratorio y diagnóstico clínico o imagen. La elección de la especialidad tendrá lugar al finalizar el periodo troncal y se llevará a cabo en función de la puntuación de acceso a la formación especializada, la calificación del periodo troncal y la puntuación de la prueba final del tronco (específica para cada uno de los troncos). Es posible que haya especialidades que se designen como no troncales (anatomía patológica, oftalmología, pediatría o psiquiatría) y en esos casos el residente podrá realizar estancias formativas en especialidades afines durante un determinado periodo de tiempo.