En Primera Persona

Presidente de la Fundación SHE

Fuster: “La enfermedad cardiovascular es una epidemia y las soluciones deben implicar a toda la población”


Ha presentado un documento sobre cómo prevenir la enfermedad cardiovascular en el mundo

Félix Espoz. Video: Diego Villasante. Madrid
“Durante treinta años he estado trabajando en cómo se desarrolla la enfermedad cardiovascular. Sin embargo, en 2007 tuve dos experiencias importantes (en Estados Unidos y recorriendo países en desarrollo) que me hicieron reflexionar y entrar en el campo de la responsabilidad”. Así relata Valentín Fuster el inicio de una cruzada que le ha llevado a realizar varios proyectos internacionales relacionados con la prevención y la educación y a elaborar un documento sobre cómo prevenir la enfermedad cardiovascular en el mundo.

“Fui presidente de la Sociedad Estadounidense del Corazón, y trabajé en la prevención de la enfermedad cardiovascular, y fue frustrante, ya que pese a los avances en investigación la enfermedad está aumentando. Además, fui presidente de la Asociación Mundial de Corazón y tuve la oportunidad de visitar países en desarrollo. Estas visitas me hicieron reflexionar. En estos países la enfermedad está empezando, podemos pararla, comprendiendo en qué hemos fallado en los países desarrollados”, explica el experto, que matiza que no ha dejado la investigación, sino que ha entrado en el campo de la responsabilidad. “¿Estás en este mundo para ti? O ¿para ti y los demás? Me di cuenta que algo se debía hacer”, señala.

Fuster desarrolla en la actualidad varios proyectos internacionales. El primero de ellos en Colombia, en dónde trabajan con 6.000 niños. “La enfermedad cardiovascular es una enfermedad de la conducta, relacionada con un mundo de consumo. Sabiendo que el momento crucial de la conducta es cuando tu te expones al ambiente de los 3 a los 6 años. Pensamos por qué no entramos en esta edad y exponemos que la salud es una prioridad”. Con esta hipótesis de trabajo y con la ayuda de Barrio Sésamo han desarrollado un proyecto de educación que tendrá una duración de 15 años (va por el tercero). “Tenemos que demostrar que lo que estamos haciendo tiene un impacto cuando son adultos”, agrega.

“Con esto en mente hace unos días sacamos un documento importante sobre cómo prevenir la enfermedad cardiovascular mundialmente”, avanza Fuster. Este documento, del que ha sido director, es un proyecto de la nueva Administración, del Centro Nacional de la Salud de Estados Unidos. En este proyecto, de los ocho capítulos que contiene, hay uno dedicado a los niños. “El futuro de la prevención está en los niños y tenemos que enseñar a los padres cómo manejar la salud de los niños”.

Fuster insiste que este texto “es importante”. En él, se ha estudiado por qué existe esa dicotomía entre lo mucho que se sabe sobre los factores de riesgo y sobre el estado de la enfermedad como epidemia, y “cómo es que no la estamos previniendo”. “Lo hemos estudiado y hemos llegado a las siguientes conclusiones. Primero, se necesita liderazgo a través de las organizaciones a un nivel alto, no sólo por parte de los Gobiernos. Es como si no hubiera una responsabilidad. No hay una visión de tener un problema y cómo atacarlo. Segundo, es que no hay conexión entre el individuo y lo que lleva este cambio de conducta, por ejemplo la agricultura, la empresa tabacalera, las empresas de alimentación. Todo esto tiene una influencia extraordinaria. Tú puedes tener una conducta inadecuada, pero el entorno te puede llevar hacia esa conducta. El punto más fuerte de este documento es llegar ahí, a que se trabaje de una manera organizada”.

Además del liderazgo de los problemas de liderazgo, el documento identifica problemas de la conducta personal. “Estamos en un mundo en el que tenemos que bajar el nivel de consumismo”.

El programa Global que se plantea Fuster pasa porque la sociedad se dé cuenta del problema. “Tenemos que cambiar los sistemas haciendo hincapié en que esto es una epidemia”, afirma el experto que cree que “hay una falta de conocimiento, la gente no sabe lo que están pasando: esta es una epidemia crónica con un alto coste. Además, existe una responsabilidad de los Gobiernos, de la población y de las entidades que pueden cambiar lo que está pasando. La tercera parte es incentivar a la gente para que se ponga en marcha. Estas son las bases en las que se tiene que implicar toda la población, desde los gobiernos hasta la gente”.

Libro infantil

“Decidimos crear la fundación SHE, para lanzar los proyectos internacionales que estamos llevando a cabo también en España y trasmitir al público cosas importantes para prevenir la enfermedad, no todo se basa en el nivel molecular”, explica Fuster.

Dentro de esta iniciativa ha presentado en Madrid el libro Monstruos supersanos, que tiene por objetivo ayudar a inculcar en los más pequeños hábitos de vida saludable, para reducir en el futuro los procesos cardiovasculares.

El libro, dirigido precisamente para menores de 3 a 6 años, es el primero de una trilogía, que pretende estar presente en el proceso formativo hasta los 15 años. Así, este primer volumen es para que los padres interactúen con sus hijos y tiene, además, una sección dirigida a ellos. Enseña a modo de juego hábitos en la alimentación, en el sueño, en la actividad física y la higiene.

Según ha explicado Fuster, el enfoque para luchar contra las enfermedades cardiovasculares debe ir, entre otros muchos enfoques, dirigido a los niños, desde la educación tanto de los padres como desde los colegios públicos y privados, “tratando de inculcar una cultura nueva, que es la de la importancia que tiene la salud”.