Redacción. Madrid
El director general del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), Valentín Fuster, ha recibido el premio internacional Ron Haddock, por el que las sociedades americanas del corazón y el ictus (AHA y ASA) reconocen el liderazgo global del cardiólogo, que compagina su puesto en el CNIC con la dirección del Instituto Cardiovascular del Hospital Mount Sinai de Nueva York (Estados Unidos) y el cargo de Physician-in-chief.
Valentín Fuster.
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Fuster ha aceptado el premio en las AHA Awards Luncheon de junio, celebrada en Dallas, Texas (Estados Unidos). El galardón reconoce el servicio “importante y dedicado” de Fuster a la AHA, así como sus extraordinarias contribuciones a los esfuerzos globales de la organización y su “fuerte liderazgo” en el desarrollo de sus programas internacionales en la prevención y la lucha contra la enfermedad cardiovascular.
Fuster lleva más de tres décadas creando vínculos sustanciales y duraderos con científicos y organizaciones sanitarias a lo largo y ancho del mundo. Sus esfuerzos han permitido a la AHA atender a las desigualdades existentes tanto en los factores de riesgo de la enfermedad cardiovascular como en la concienciación sobre la misma, la esperanza de vida que implica y los recursos para tratar estas patologías en diferentes países.
“Es un placer para nosotros otorgar el prestigioso premio internacional Ron W. Haddock al Dr. Fuster por su liderazgo e impacto global en el trabajo de la AHA para promover la salud cardiaca y liberar al mundo de la enfermedad cardiovascular”, declaró Mariell Jessup, presidenta de la AHA. “Agradecemos al Dr. Fuster sus esfuerzos colosales e incansables, así como su firme dedicación a la investigación significativa de descubrimientos avanzados y al cuidado clínico de la enfermedad cardiovascular a nivel internacional”.
“Es un verdadero honor recibir este premio internacional de la AHA, que reconoce el gran progreso que implica el trabajo conjunto que hemos realizado para ser capaces de cumplir objetivos en la batalla contra la enfermedad cardiaca, un auténtico problema global”, explicó Fuster. “Cada día continuamos luchando para conseguir un impacto aún mayor para los pacientes tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo”.
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