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Jueves, 26 de enero de 2012   |  Número 46
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EN PORTADA
LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE CARDIOLOGÍA IMPULSA ESTE TRABAJO PIONERO EN ESPAÑA
Pérez-Villacastín: “Esperamos que el nuevo ministro de Justicia esté sensibilizado con el problema de la muerte súbita en deportistas”
El secretario de la Sociedad Española de Cardiología y cardiólogo del Hospital Clínico San Carlos de Madrid considera necesario realizar un protocolo de actuación común para los forenses de todas las CCAA

Eva Fariña. Imagen: Pablo Eguizabal. Madrid
La Sociedad Española de Cardiología está elaborando el ‘Estudio Español de Muerte Súbita en Deportistas’, una iniciativa presentada en el Congreso de las Enfermedades Cardiovasculares de 2010. Se trata de la primera investigación que analiza en profundidad la realidad de la muerte súbita relacionada con la práctica deportiva en España. El Dr. Julián Pérez-Villacastín, exsecretario general de la SEC y cardiólogo del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, es el principal impulsor de este estudio, que cuenta también con la colaboración de otras entidades relacionadas con el ámbito de la sanidad, la justicia y el deporte. A pesar de este apoyo, el Dr. Pérez-Villacastín ha comentado a Publicación Médica de Cardiología que tiene la intención de solicitar al nuevo ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, que impulse este proyecto, sobre todo para que los forenses cuenten con un protocolo común de actuación en estos casos.

La SEC ha creado una base de datos para recopilar información sobre
fallecimientos de deportistas por muerte súbita.

¿En qué consiste este estudio y en qué fase se encuentra?
El estudio surge como una necesidad de conocer realmente la relación entre la muerte súbita y el deporte, porque no tenemos unos datos fiables. Esta idea se centraliza en la Sociedad Española de Cardiología, concretamente en la Agencia de Investigación de la SEC, y trata de aglutinar a todos los responsables de la atención no solo de los pacientes que por desgracia sufren la muerte súbita relacionada con el deporte, sino también a todos sus allegados. El objetivo también es dar soporte de conocimiento a todo el personal sanitario que les puede atender en algún momento.

La idea de elaborar este estudio surge a partir de la muerte del futbolista del Sevilla Antonio Puerta.
Sí, podemos decir que es así. No es lógico que tenga una muerte súbita una persona joven que practica deporte, una actividad que recomendamos los cardiólogos. Tenemos que aprovechar el impacto mediático para realizar este estudio, ya que es necesaria no solo la colaboración de los cardiólogos, sino también de los médicos forenses o los especialistas en Medicina Deportiva. Debemos recopilar todas las experiencias disponibles para conseguir un mejor conocimiento de las causas de las muertes y poder evitarlas en el futuro.

En esta primera fase se está recogiendo la información.
Si, por una parte ya tenemos organizada la base de datos, que está a disposición de cualquier profesional, de manera que puede introducir su información un médico que tenga conocimiento de alguna muerte súbita que cumpla los requisitos que nosotros hemos establecido, generalmente personas jóvenes relacionadas con el deporte. Esta base de datos tiene todas las garantías de confidencialidad y seguridad. También están incluidos todos aquellos factores que nosotros consideramos que pueden ser importantes a la hora de sufrir una muerte súbita, como puede ser, por ejemplo, la toma de un fármaco determinado. Toda esta información ayuda al profesional a realizar una especie de historia clínica.

¿Cuáles serán los siguientes pasos a seguir?
La base de datos está ya operativa, centralizada en la Agencia de Investigación de la SEC. El estudio se ha detenido por el cambio de Gobierno, porque quienes tienen que tomar decisiones importantes son los forenses. Cuando alguien sufre una muerte súbita, tiene que ser analizado por médicos forenses que muchas veces no tienen toda la tecnología necesaria para descubrir las causas que han llevado a la muerte súbita. Además, es necesario que estos profesionales también cumplan nuestro mismo protocolo de actuación, para que, por ejemplo, las muestras de los pacientes fallecidos súbitamente puedan ser estudiadas de forma adecuada. Esta información es valiosísima, y no debe perderse.

¿Por qué se ha detenido el proyecto con el cambio de Gobierno?
El proyecto estaba en muy buen camino, y todas las partes están de acuerdo en su desarrollo, pero la organización por comunidades autónomas no facilita que haya unos criterios unificados. Muchas veces a los forenses no les llega la información necesaria, porque no está definido el modo de canalizarla. En las reuniones que hemos mantenido con los forenses, nos han dicho que es necesario tener un protocolo, al igual que, por ejemplo, cuando ocurre un accidente de tráfico. En este caso, cuando se produce una muerte súbita, hay que seguir una serie de pasos que están dirigidos no solo a resolver problemas jurídicos o penales, sino que también pueden servir para obtener información sanitaria. En muchas ocasiones, estos datos se desperdician.

¿Cómo es el protocolo de actuación ante una muerte súbita de un deportista joven?
El protocolo puede comenzar en distintos puntos. Por ejemplo, cualquier médico puede atender a un hermano de un paciente que falleció de forma repentina y quiere saber si él tiene la posibilidad de que le suceda lo mismo. En este caso, este hermano debe ser analizado desde el punto de vista médico, en principio por el facultativo de Atención Primaria, y, posteriormente, puede necesitar un estudio cardiológico más completo, un estudio genético, etc. El proceso también puede comenzar directamente a partir de la persona que sufre un episodio de estas características, pero ha sobrevivido. En este caso, se debe analizar al paciente y a toda su familia. El problema es que los forenses, al no tener medios ni un protocolo, no todos estudian la autopsia de la misma manera. Los cardiólogos podemos proporcionarles esta información que necesitan, para que en la autopsia sigan unos pasos determinados y unificados. Es una oportunidad magnífica para que, entre todos, mejoremos muchísimo el conocimiento.

El Dr. Pérez-Villacastín reclama el apoyo del Ministerio de Justicia y del Consejo Superior de Deportes para continuar el desarrollo del estudio.

¿De qué forma van a intentar poner en marcha de nuevo la elaboración de este estudio?
Esperamos que el nuevo ministro de Justicia (Alberto Ruiz-Gallardón) esté sensibilizado con este problema y nos dé la oportunidad de avanzar. Al menos, debería poner de acuerdo a los forenses para que sean ellos mismos los que dicten cuál es el mejor camino para alcanzar este objetivo.

¿Los cardiólogos van a fijar también algunos de estos criterios del protocolo común de actuación?
Esos criterios surgen de los grupos de trabajo; es decir, hay que tener en cuenta la valoración de un anatomopatólogo que sea experto en analizar corazones en muerte súbita, puesto que podrá aportar su conocimiento. Por su parte, el genetista, el toxicólogo, etc. también expondrán sus criterios. A partir de los equipos de trabajo surge el conocimiento, que será la base del protocolo que deberá cumplirse.

A estas alturas del estudio, ¿han podido extraer ya alguna conclusión?
En principio, la muerte súbita no es fácil de prevenir, porque no es muy frecuente, sobre todo en personas aparentemente sanas. Pero hay métodos de cribado que son muy importantes, como una simple exploración física, que puede detectar problemas cardiológicos. También se debe revisar la historia clínica del paciente, los antecedentes personales y los familiares. Además, cualquier persona que vaya a hacer un ejercicio intenso, o que comience a hacer deporte cuando no está acostumbrado, puede realizarse un electrocardiograma para descartar riesgos. Todas estas herramientas son asequibles para la mayor parte de la población, y son muy útiles, puesto que pueden disminuir la incidencia de estos episodios.

¿Por qué las pruebas que se realizan a los deportistas de élite no detectan estos problemas?
Cuando el corazón trabaja mucho, cuando se le exige un esfuerzo ímprobo, como sucede con los deportistas profesionales, el órgano sufre una serie de cambios que todavía hoy no conocemos perfectamente. ¿En qué punto el corazón se está comportando de una forma normal y cuándo empieza a ser un corazón vulnerable? Esto es una dificultad añadida. Además, había una serie de enfermedades que no se conocían bien y que favorecen la muerte súbita. Son patologías raras, y es muy poco probable que un médico con una formación general sea capaz de adelantarse a los acontecimientos.

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