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Martes, 02 de octubre de 2012   |  Número 59
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EN PORTADA
REUNIÓN DE LA SECCIÓN DE CARDIOLOGÍA GERIÁTRICA DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE CARDIOLOGÍA EN MALLORCA
Los pacientes octogenarios con estenosis aórtica grave asintomática sometidos a un tratamiento conservador tienen un peor pronóstico
“El registro PEGASO sugiere de forma clara intervenir a todos los pacientes, salvo que exista algún inconveniente”, ha indicado el Dr. Martínez Sellés

Eva Fariña / Redacción
La Sociedad Española de Cardiología (SEC) ha celebrado en Palma de Mallorca la Reunión Anual de la Sección de Cardiología Geriátrica, un encuentro interdisciplinar al que han acudido un centenar de especialistas, entre cardiólogos, geriatras y médicos de familia. Durante el encuentro se han presentado los resultados del estudio PEGASO (Pronóstico de la Estenosis Grave Aórtica Sintomática del Octogenario), un registro prospectivo de ámbito nacional en el que se ha estudiado a mil personas de más de 80 años con estenosis aórtica, a las que se ha seguido durante dos años. El registro ha mostrado que prácticamente a la mitad de estos pacientes se les hace un tratamiento conservador o médico, “a pesar de que no mejora el pronóstico de su enfermedad”, según ha señalado el Dr. Manuel Martínez Sellés, presidente de la Sección de Cardiología Geriátrica de la SEC y miembro del Servicio de Cardiología del Hospital Gregorio Marañón de Madrid.

Manuel Martínez Sellés, presidente de la Sección de Cardiología Geriátrica
de la SEC y miembro del Servicio de Cardiología del Hospital Gregorio
Marañón de Madrid.

Este especialista ha explicado que “aproximadamente otro 25 por ciento de pacientes recibe un tratamiento percutáneo, con las nuevas válvulas de implantación percutánea, y el otro 25 por ciento es sometido a cirugía”. “Los datos del registro, tras dos años de seguimiento, han mostrado de forma clara que aquellos pacientes sometidos a un tratamiento conservador tienen un peor pronóstico. Por tanto, nuestro registro sugiere de forma clara intervenir a todo paciente octogenario con estenosis aórtica severa asintomática, salvo que exista algún inconveniente”, ha sentenciado.

Pinche aquí para ver el vídeo de la controversia sobre la ‘Estenosis aórtica sintomática en el paciente octogenario’. Fuente: Sociedad Española de Cardiología.

 

Los asistentes también han analizado los nuevos tratamientos en el ámbito de la Cardiología, especialmente los antiagregantes y anticoagulantes, y su aplicación en los pacientes mayores, según ha informado el Dr. Martínez Sellés: “Hemos analizado las peculiaridades que tienen los ancianos a la hora de recibir este tratamiento, y hemos valorado tanto los beneficios como los riesgos. Precisamente tuvimos una controversia en este sentido, y un ponente defendió los beneficios indudables que aporta esta medicación, mientras que otro especialista señaló que muchas veces, a las dosis recomendadas, el riesgo supera al beneficio en los pacientes de edad avanzada. En mi opinión, hay que individualizar cada caso, ya que muchas veces se deben utilizar dosis menores de las que se usan en pacientes de edades más jóvenes”.

“Infrautilización de la rehabilitación cardiaca y la prevención secundaria y terciaria”

Otra de las mesas estuvo dedicada a la rehabilitación cardiaca en los pacientes ancianos. Los expertos han llegado a la conclusión de que tanto la rehabilitación cardiaca como la prevención secundaria y terciaria “están infrautilizadas” en el anciano. En España, en general, las cifras están en torno al 3-5 por ciento de los pacientes post-infartos, muy lejos de las cifras que se barajan en otros países. El Dr. Martínez Selles ha recalcado que en el caso de los ancianos, “es peor todavía, a pesar de que los datos indican que el beneficio es igual o incluso superior al obtenido con la rehabilitación cardiaca en pacientes más jóvenes”. Tanto la cardiopatía isquémica como la insuficiencia cardiaca son mucho más prevalentes en edades avanzadas, así que la rehabilitación cardiaca debe ser específica para los pacientes ancianos.

Además, se ha hablado de los distintos abordajes terapéuticos no farmacológicos en el anciano, desde la cirugía cardiaca hasta el tratamiento percutáneo, que incluye el cierre de orejuela con dispositivos percutáneos. También se han analizado las novedades en dispositivos desfibriladores y resincronizadores, y su aplicación en el anciano. En líneas generales, los expertos han destacado “las peculiaridades” que tienen estos pacientes, como ha señalado el Dr. Martínez Sellés: “Muchas veces las opciones terapéuticas que resultan ser las mejores para edades más jóvenes, como la cirugía cardiaca y revascularización, no son aconsejables para pacientes de edad avanzada y comorbilidad. Muchas veces es preferible hacer un tratamiento percutáneo dirigido a resolver el problema concreto, con el objetivo de aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida”.

El correcto cumplimiento terapéutico en el paciente polimedicado

Por otro lado, también se ha organizado una mesa dedicada al anciano polimedicado. Los expertos han recordado que el anciano que ha sufrido un infarto agudo de miocardio recibe el alta del hospital con una prescripción media de entre 8 y 12 pastillas solo para controlar su riesgo cardiovascular, a las que, a menudo, se deben sumar los fármacos para otras patologías, como la diabetes, el deterioro cognitivo, la osteoporosis o las enfermedades osteomusculares. El Dr. Martínez Sellés se ha preguntado “hasta qué punto puede ser peligroso para un paciente anciano darle el tratamiento basado en la evidencia, que indudablemente es lo correcto en un paciente más joven”. “Debemos valorar si la medicación es de verdad imprescindible para evitar que una persona tenga que tomarse 30 pastillas al día. Por ello, hemos hablado mucho de cómo se puede ayudar a los pacientes ancianos a tener un correcto cumplimiento terapéutico. También hemos estudiado cómo se puede limitar el número de fármacos que toman estos pacientes”, ha dicho.

De hecho, cada vez más los cardiólogos se plantean que una disminución del número de comprimidos podría mejorar el cumplimiento terapéutico por parte del anciano polimedicado y, en vez de apostar por el tratamiento óptimo o ideal, que consideran imposible de cumplir, apuestan por el factible. Por esta razón, en la actualidad ya se están juntando dos pastillas en una para controlar el riesgo cardiovascular, como dos antiagregantes o dos antihipertensivos en un mismo comprimido. Pero, “lamentablemente, el número de pastillas que deben tomar sigue siendo alto”, ha señalado el presidente de la Sección de Cardiología Geriátrica de la SEC.

“Una parte muy importante del control del riesgo cardiovascular depende del control de los factores de riesgo con medidas no farmacológicas, como dejar de fumar o comer sin sal, aunque se tomen fármacos. Hemos visto que el abandono del tabaquismo es útil incluso en edades avanzadas, y se debe recomendar a los pacientes. No debemos tirar nunca la toalla con los pacientes ancianos”, ha recalcado el especialista del Hospital Gregorio Marañón.

Presentación de registros de la Sección de Cardiología Geriátrica de la SEC

Aparte de la presentación del estudio PEGASO, en Palma de Mallorca también se han analizado los primeros resultados del estudio 4C, ‘Caracterización Científica del Corazón del Centenario’, impulsado conjuntamente por la Sección de Cardiología Geriátrica de la SEC y la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG). Se trata de otro estudio nacional para el que ya se han reclutado a más de 70 centenarios, y cuyo objetivo es llegar a los 100. Este estudio realizará un análisis geriátrico muy completo de estas personas, con un registro en el que se recogerán datos como el lugar dónde viven, si son dependientes o no, su situación cognitiva, etc. Además, se les efectuará un electrocardiograma y un ecocardiograma, así como un estudio genético, realizado en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en Santiago de Compostela, para estudiar los genes de la longevidad y descubrir por qué este colectivo de individuos ha llegado a vivir más de cien años.

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