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Martes, 05 de junio de 2012   |  Número 53
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EN PORTADA
JULIÁN PÉREZ-VILLACASTÍN, DIRECTOR DEL INSTITUTO CARDIOVASCULAR DEL HOSPITAL CLÍNICO SAN CARLOS DE MADRID
“Los nuevos dispositivos son más coste-eficaces gracias a su mayor durabilidad”
En personas que ya han sufrido una arritmia, el desfibrilador se ha activado y, por tanto, ha podido salvar la vida a uno de cada tres pacientes

Redacción. Madrid
La mayor “durabilidad” de los nuevos desfibriladores automáticos implantables (DAI) y desfibriladores de terapia de resincronización cardiaca (CRT-D) los hace “más coste-eficaces”, según ha destacado el Dr. Julián Pérez-Villacastín, director del Instituto Cardiovascular del Hospital Clínico San Carlos de Madrid y jefe de la Unidad de Arritmias del Servicio de Cardiología del mismo hospital. Este especialista se ha referido a la experiencia obtenida en su centro hospitalario, donde se ha analizado la evolución de más de 500 desfibriladores.

Julián Pérez-Villacastín, director del Instituto Cardiovascular del Hospital Clínico San Carlos de Madrid y jefe de la Unidad de Arritmias del Servicio de Cardiología del mismo hospital.

¿Qué novedades se han incorporado a los nuevos DAI y resincronizadores?
Cada vez son más eficientes y más seguros los dispositivos que permiten estimular el corazón, protegerlo contra la muerte súbita y tratar determinados casos de insuficiencia cardiaca. Se han ido perfeccionando mucho los algoritmos que se utilizan para que el dispositivo funcione solo cuando es necesario. Esto, añadido a que se ha mejorado de una manera importante su durabilidad, pues probablemente influya en que sean más coste-eficaces.

¿Qué datos objetivos se conocen?
En el Hospital Clínico San Carlos hemos analizado la evolución de más de 500 desfibriladores, lo que nos permite conocer el grado de utilización de estos dispositivos. De esta forma, podemos saber si estamos realizando bien las indicaciones. Dentro del grupo de enfermos en los que se ha puesto este dispositivo porque ya han tenido una arritmia, al cabo de cuatro años se ha observado que una tercera parte de los pacientes ha utilizado adecuadamente el dispositivo. Por tanto, es probable que estos pacientes hayan sido salvados por el desfibrilador.

También supone una mejora para el paciente, que necesita menos intervenciones.
Sin duda; cuanto más joven es el paciente más posibilidades tiene de vivir muchos años con el desfibrilador implantado. Los dispositivos actualmente se cambian con una media de unos cinco años, aproximadamente, aunque varía mucho este periodo de tiempo, en función de su utilización. La energía que tiene cada dispositivo es determinada, y está acumulada en la batería. El uso que se haga de ella es lo que va a influir directamente en su duración. Habrá enfermos que tengan que utilizarlo de manera continuada, por ejemplo en el caso de la estimulación general, en los resincronizadores, ya que se está haciendo un consumo continuo de energía. Hay otros enfermos que, incluso, tienen choques necesarios para tratar arritmias, y, lógicamente, están demandando mucho más al desfibrilador. En estos casos, la vida media es más corta.

Otro de los aspectos que está mejorando es la monitorización. ¿En qué consisten las novedades?
Estos dispositivos, además de realizar mejor sus funciones, también son capaces de proporcionar mucha información acerca de la situación del paciente. Por ejemplo, nos transmiten cómo se encuentra el enfermo o su grado de actividad. También tenemos indicadores indirectos de cómo se está comportando el corazón, si está fallando. Nos puede incluso avisar de que un paciente puede entrar en situación de insuficiencia cardiaca en los próximos días. Esta información nos permite tomar decisiones antes de que el paciente se encuentre mal y acuda al hospital. La ventaja es que todas estas acciones las podemos hacer de manera remota, porque no hace falta que el paciente vaya al hospital para ser evaluado. El dispositivo emite señales a distancia, que los especialistas recibimos en el hospital, y con las que podemos tomar nuestras decisiones.

¿Qué aspecto físico tienen los nuevos dispositivos? ¿Varía su tamaño o su peso?
El tamaño ya está bastante conseguido. Los que hemos visto los primeros dispositivos podemos verificar que la progresión ha sido increíble. El tamaño actual es el adecuado para la inmensa mayoría de las personas, y las excepciones son aquellos pacientes extremadamente delgados o niños que por desgracia necesitan este tipo de dispositivos. Para ellos nos gustaría tener aparatos todavía más pequeños, pero, en general, el tamaño es bastante adecuado. El volumen es inferior a 40 centímetros cúbicos en muchos dispositivos, y su peso no llega a los 80 gramos.

En cuanto a los resincronizadores, ¿qué diferencias hay entre los dispositivos CRT-D y CRT-P?
La diferencia es que el primer modelo tiene desfibrilador, y el segundo, no. En determinados enfermos, con unas características muy concretas, se ha visto que la resincronización, que coordina la contracción del corazón, mejora los síntomas de la insuficiencia cardiaca, disminuye la progresión de la enfermedad y prolonga la supervivencia. En algunos pacientes no es necesario utilizar un desfibrilador, porque solo necesitan un marcapasos de resincronización. Por otra parte, hay enfermos que, además de tener insuficiencia cardiaca y necesitar un resincronizador, también necesitan tratar las posibles arritmias que ya tienen o que van a tener. En estos casos tenemos que añadir un desfibrilador.

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