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Miércoles, 25 de septiembre de 2013   |  Número 70
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EN PORTADA
EL PRONÓSTICO DEL SCA ES PEOR QUE EL DE LOS HOMBRES
La enfermedad cardiovascular es la primera causa de muerte en las mujeres occidentales
La mortalidad hospitalaria por infarto de miocardio es de un 17,6 por ciento en mujeres frente al 4,7 por ciento en varones

Redacción. Madrid
Aunque la mayoría de las mujeres cree que el cáncer de mama es la causa más frecuente de muerte en la mujer, lo cierto es que las enfermedades cardiovasculares se sitúan como principal causa de muerte entre ellas. A pesar de los avances en el conocimiento del síndrome coronario agudo (SCA), las mejoras en su prevención, diagnóstico, tratamiento y prevención secundaria (después de la presentación de una complicación clínica), la mortalidad por enfermedad cardiovascular en mujeres europeas menores de 75 años es del 42 por ciento, frente al 38 por ciento de los varones de la misma edad. En España, similar al resto de Europa, la mortalidad hospitalaria por infarto de miocardio en mujeres es del 17,6 por ciento frente al 4,7 por ciento en hombres. Por otro lado, un 55 por ciento de las mujeres mueren de forma súbita antes de llegar al hospital, frente al 43 por ciento de varones. Estudios recientes afirman que se ha experimentado una reducción de la mortalidad en mujeres por SCA (angina de pecho o infarto de miocardio), aunque este descenso es inferior al que se ha experimentado entre los varones.

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En palabras de Inmaculada Roldán, del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario La Paz de Madrid, “pese a  la importancia y la relevancia sanitaria que supone el SCA en la mujer, el conocimiento de las características clínicas, el tratamiento, el pronóstico y la etiología en las mujeres es poco conocido y estudiado. Las cifras de mortalidad en mujeres por SCA en España puede aumentar en los próximos años debido al envejecimiento de la población, y, desafortunadamente, ni muchos médicos, ni la mayoría de las pacientes son conscientes de este riesgo”. Adicionalmente, no se conoce con exactitud su prevalencia en España, ya que no existe una fuente de datos exhaustiva y fiable sobre la morbilidad. El motivo fundamental es que apenas un 20 por ciento de la población incluida en los grandes estudios multicéntricos son mujeres. Se las suele excluir en edad fértil y en la menopausia por la elevada comorbilidad de la vejez.

No obstante, según un estudio epidemiológico reciente, se estima que más de 41.000 mujeres mayores de 75 años sufrirán un SCA en el año 2013. Por otro lado, de las supervivientes a un SCA, un 11 por ciento fallecerán en el plazo de seis meses tras el alta. “Se trata de cifras demoledoras ya que, a pesar de los avances en los tratamientos de la enfermedad, los pacientes se enfrentan a una elevada mortalidad, lo que provoca que muchos de los enfermos fallezcan en meses siguientes a sufrir un episodio de SCA. Existe, por tanto, una necesidad médica de gran relevancia aún no cubierta”, explica Inés Margalet, directora del Departamento Médico y de Registros de AstraZeneca España.

Por otro lado, se han evidenciado diferencias en los síntomas del SCA en mujeres. La presentación en mujeres es con menor dolor torácico, más disnea (sensación de falta de aire) y síntomas de insuficiencia cardíaca; de existir dolor torácico, suele ser atípico y sin irradiación a brazo izquierdo.

Factores de riesgo clásicos de SCA

Los factores de riesgo clásicos son responsables del 90 por ciento del SCA, sobre todo en el infarto de miocardio, y son: el tabaco, diabetes, hipertensión arterial y la dislipemia (colesterol total elevado); a los que hay que añadir la obesidad sobre todo del perímetro abdominal, la inactividad física, predisposición familiar y factores hereditarios, factores psicosociales y ambientales, enfermedades que predisponen a la trombosis y marcadores de inflamación como la proteína C reactiva ultrasensible.  De ahí la importancia de llevar un control estricto de estos factores y el abandono de aquellos modificables, como el tabaco, una prioridad absoluta ineludible por ser el principal factor de riesgo.

Los factores de riesgo poseen un efecto multiplicador, reforzando mutuamente su influencia, que es mayor que la simple suma de cada uno de ellos. Por este motivo se deben controlar todos de forma global. “Está demostrado científicamente que modificando el estilo de vida y los factores de riesgo relacionados con las enfermedades cardiovasculares de forma integral, se puede retrasar la aparición de la enfermedad, antes (prevención primera) y después de la presentación de una complicación clínica (prevención secundaria”, afirma Roldán.

De ahí la importancia de las campañas y actividades de concienciación como las que lleva a cabo compañía biofarmacéutica global AstraZeneca, entre las que se incluyen documentales que permiten conocer más sobre las factores de riesgo y el impacto que supone padecer SCA tanto para una paciente como para sus familiares.

Otros factores de riesgo específicos en la mujer

Además de los factores de riesgo clásicos, existen otros factores de riesgo que son particulares en las mujeres. Los estrógenos que produce el cuerpo de la mujer constituyen una barrera protectora frente a enfermedades cardiovasculares. Pero en la menopausia se produce una disminución de estrógenos, perdiendo esa protección e incrementándose el riesgo de sufrir un SCA.

Por otra parte, también se han asociado los tratamientos frente al cáncer de mama con el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Otro factor de riesgo particular en mujeres es la aparición de preclampsia (HTA maligna) en el embarazo, que conlleva doblar el riesgo de SCA en esta población.

Finalmente, hay que destacar que algunos factores de riesgo clásicos tienen un mayor impacto en el sexo femenino, entre otros: las mujeres mayores de 50 años tienen niveles más elevados de colesterol total que los varones de la misma edad; la obesidad es más prevalente en mujeres que en hombres; la diabetes también es más frecuente en mujeres y esta conlleva un riesgo tres veces superior a padecer SCA que las nos diabéticas; la prevalencia de HTA es mayor en mujeres de más de 65 años; el consumo de tabaco en mujeres jóvenes ha aumentado en los últimos años y en este grupo de edad la mortalidad por infarto de miocardio es dos veces superior a los varones.

“Más del 80 por ciento de las mujeres de mediana edad tienen más de un factor de riesgo, en muchas ocasiones no controlados. Por ello, la aparición de un SCA en la mujer es más tardía, aunque una vez padecido, el riesgo es mucho mayor en mujeres que en hombres”, concluye Roldán.

 

 

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