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Jueves, 11 de julio de 2013   |  Número 69
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ACTUALIDAD
XXIV REUNIÓN ANUAL DE LA SECCIÓN DE HEMODINÁMICA Y CARDIOLOGÍA INTERVENCIONISTA DE LA SEC
La crisis frena la implantación de nuevos tratamientos de cardiología intervencionista
La situación económica ha detenido el aumento en la implantación de TAVI, por lo que solo el 7% de los pacientes se beneficia de esta alternativa

Redacción. Madrid
La Sección de Hemodinámica y Cardiología Intervencionista de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) ha celebrado su encuentro anual, donde más de 450 especialistas se han reunido para debatir sobre las últimas novedades en el campo del diagnóstico y tratamiento percutáneo de la patología coronaria y estructural.

La reunión se ha centrado en la implantación de nuevos tratamientos en el campo de la cardiología estructural, nuevos parámetros de diagnóstico en el campo de la fisiología coronaria, la expansión de la angioplastia mediante acceso radial, y en el presente y futuro de la denervación renal.

Por primera vez en España se detiene el aumento el número de implantes percutáneos de válvulas aórticas (TAVI)

Uno de los bloques ha estado dedicado al intervencionismo estructural, aquellas técnicas intervencionistas que van dirigidas a enfermedades cardiacas no coronarias. “Esta sesión se ha centrado en los dos últimos avances en el campo de la cardiología intervencionista, el implante percutáneo de válvula aórtica (TAVI) y el tratamiento percutáneo de la valvulopatía mitral (MitraClip). Se ha hablado de la situación actual y de las dificultades que surgen debido al entorno económico vigente, además de plantear y debatir sobre cuáles son las opciones de futuro para la mejoría de estas técnicas, cómo hacerlas más accesibles y poder ampliar sus indicaciones a más pacientes”, explica Ramiro Trillo, presidente de la sección de Hemodinámica y Cardiología Intervencioncita de la SEC.

Ramiro Trillo.

En el marco de la reunión también se han presentado los datos del Registro Nacional de Actividad en Cardiología Intervencionista, el cual ha puesto de manifiesto una disminución en la implantación de nuevos tratamientos en el campo de la cardiología intervencionista. “Según los datos del Registro TAVI, por primera vez en España se ha reducido las intervenciones TAVI realizadas durante el último año. Durante el 2011 se realizaron un total de 776 implantes de válvulas, mientras que durante el 2012 la cifra total en el Registro ha sido de 550”, y añade, “por otro lado, se han realizado un total de 65.900 angioplastias, una cifra que se mantiene gracias al incremento de intervenciones urgentes, pero en realidad se han realizado 1.000 angioplastias menos en pacientes estables”, destaca Bruno Garcia, vocal de la sección.

La TAVI se implanta a los pacientes que padecen estenosis aórtica severa y que no pueden ser intervenidos mediante la cirugía convencional por ser considerados de alto riesgo o, directamente, inoperables. En este sentido, Ramiro Trillo subraya que, “se trata de una situación que afecta al 30 por ciento de los pacientes y, aun así, al final del año aproximadamente solo el siete por ciento reciben una TAVI, mientras que en Alemania el porcentaje de penetración es del 26 por ciento”.

“Aproximadamente la mitad del 23 por ciento restante se queda sin implantación valvular (como máximo recibirán una valvuloplastia paliativa) y su pronóstico será el mismo que el de libre evolución natural, con una esperanza de vida media de entre seis meses y dos años, mientras que, con la TAVI, la supervivencia después de cinco años es del 65-70 por ciento”, señala García.

La estenosis aórtica es la enfermedad de válvula aórtica más común en los países desarrollados y afecta cerca del 5,5 por ciento de las personas mayores de 75 años. Se trata de una valvulopatía que se caracteriza por un estrechamiento anormal del orificio de la válvula aórtica del corazón, lo que dificulta la circulación de la sangre del corazón hacia la aorta, pudiendo dar lugar a síntomas graves de angina de pecho, arritmia, insuficiencia cardiaca, hipertrofia, o incluso un infarto.

Ante esta situación, se hace necesario realizar un reemplazo quirúrgico de la válvula aórtica a corazón abierto, ya que, si no se realiza la intervención, la supervivencia de los pacientes tras tres años del diagnóstico de la enfermedad es de menos de un 30 por ciento.

IFR, nuevo parámetro de presión sanguínea que puede simplificar el diagnóstico de la severidad de las lesiones coronarias

En la sesión de “diagnóstico y fisiología coronaria” se ha presentado la IFR (índice de presión de la fase de reposo del ciclo cardiaco) un nuevo procedimiento de guía de presión sanguínea que permite valorar, de una manera más simple que su técnica antecesora, el FFR (reserva de flujo coronario fraccional), el grado de severidad de las lesiones coronarias intermedias, sin necesidad de administrar adenosina.

“Este proceso se realiza midiendo la relación entre la presión de perfusión coronaria y la presión de perfusión media aórtica. El valor resultante nos permite saber la gravedad de la lesión y, por tanto, cuándo es imprescindible realizar una angioplastia (introducir un balón para dilatar una arteria ocluida con el fin de restaurar el flujo sanguíneo, obstruido por placas de colesterol o trombo) y cuándo no es necesario realizar ningún procedimiento de dilatación”, explica José Ramón Rumoroso, vocal de la sección

“Este nuevo parámetro, que se está utilizando bajo estudios clínicos, puede ser una alternativa y complemento al utilizado hasta el momento (FFR) ya que permite la medición de presión sanguínea sin necesidad de administrar adenosina al paciente, lo que nos permite obtener la cifra más rápidamente y, al no precisar la administración de ningún fármaco, es también más barato y más seguro para el paciente, ya que la administración de adenosina genera algunas reacciones transitorias que son de riesgo para los enfermos asmáticos o con estenosis aórtica severa”, señala Rumoroso.

La expansión de la angioplastia por acceso radial, un objetivo a conseguir en el campo de la cardiología intervencionista

El proceso estándar para acceder al corazón y realizar una angioplastia suele realizarse, generalmente, a través de una arteria de la pierna (acceso femoral), pero esta no es la única vía, ya que también puede insertarse el catéter mediante una arteria de unos 2 mm de diámetro de la muñeca (acceso radial).

El acceso radial representa una gran alternativa ya que se trata de un vaso más superficial, de fácil compresión, con doble circulación y no contiguo a nervios de importancia. “Estas características hacen que, en comparación con el acceso femoral,  la angioplastia por acceso radial implique unas menores complicaciones vasculares, ya que es más fácil aplicar presión sobre el punto de punción y, por tanto, disminuye el riesgo de sangrado del paciente. Además de más segura, esta vía es mucho menos dolorosa y en la mayoría de los casos no hace necesario la hospitalización después de la intervención, lo que es más cómodo para el enfermo e implica un menor gasto hospitalario”, señala José Ramón Rumoroso.

“Es una técnica que, como todas, puede tener algunas dificultades en algún tipo concreto de pacientes, pero la realidad es que aproximadamente cerca del 90%-95% de los pacientes son candidatos a recibirla. Evidentemente si hablamos de cardiopatía estructural, que requiere de dispositivos de mayor calibre, el acceso por vía radial se descarta y es necesario recurrir a la vía femoral para poder acceder al corazón”, destaca el presidente de la sección. “España ha sido precisamente un país pionero en la aplicación de esta técnica. Hoy en día en Estados Unidos se está hablando de esta técnica como algo novedoso ya que ellos están empezando a implementar esta técnica a su práctica habitual, cuando nosotros, en España, llevamos ya más de 15 años realizándola”.

La denervación renal percutánea, una técnica en desarrollo y expansión para el tratamiento de otras patologías

Los expertos han destacado los excelentes resultados que está mostrando esta novedosa técnica percutánea, y su importancia como tratamiento para los pacientes hipertensos mal controlados, que son más de un millón en España. Mediante esta técnica, que consiste en la ablación de los nervios simpáticos, situados alrededor de las arterias renales,  se logra que el paciente obtenga un mejor control de sus cifras tensionales. “En la sesión se ha hablado sobre el presente y futuro de la aplicación de esta técnica, ya que se están llevando a cabo ensayos clínicos en otros campos como la insuficiencia cardiaca, la hipertensión arterial no tan severa, la insuficiencia renal crónica, la diabetes o para el síndrome de la apnea del sueño”, destaca Rumoroso.

Nuevo sistema de acreditación europea para los cardiólogos intervencionistas

Se trata de un nuevo sistema, propuesto por la sección de Cardiología Intervencionista de la European Society of Cardiology (ESC), que tiene por objetivo ofrecer y exigir el mismo nivel de acreditación a todos los cardiólogos intervencionistas a nivel europeo. “De este modo, todos aquellos profesionales que ejerzan su actividad en la cardiología intervencionista podrán, mediante el cumplimiento de una serie de requisitos publicados y consensuados, ser acreditados conforme han superado los requisitos que se le exige a nivel europeo en referencia al nivel de formación, volumen de procedimientos, en excelencia en la realización de los procedimientos, en investigación, etc.”, destaca Felipe Hernández, secretario de la sección de Hemodinámica y Cirugía Intervencionista de la SEC.

“Los cardiólogos intervencionistas de hoy en día lo que hacemos es casi la cirugía que se hacía antes, es decir, hoy en día el 90 por ciento de los pacientes no requiere de cirugía cardíaca abierta si no que se les somete a intervencionismo percutáneo y, aunque parezca que la técnica es muy habitual los procedimientos no dejan de ser complejos y los riesgos importantes, con lo que es necesario buscar y exigir un nivel de calidad lo más alto posible” destaca Hernández.

 

 

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