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Jueves, 12 de enero de 2012   |  Número 45
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EN PORTADA
ENTREVISTA CON EL DR. VICENTE BERTOMEU, PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE CARDIOLOGÍA
“Es cuestionable que Cirugía Cardiaca sea un servicio distinto a la Cardiología”
La formación continuada, la investigación, las relaciones internacionales y los proyectos profesionales son los cuatro pilares de su mandato al frente de la SEC para los dos próximos años

Vicente Bertomeu, presidente de la Sociedad
Española de Cardiología.

Ricardo López / Eva Fariña. Imagen: Diego S. Villasante. Madrid
El Dr. Vicente Bertomeu ha expuesto para Publicación Médica de Cardiología los cuatro pilares sobre los que asentará su mandato durante los dos próximos años. El nuevo presidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) ha indicado que la formación continuada, la investigación, las relaciones institucionales con otras sociedades científicas, tanto nacionales como internacionales, y los proyectos profesionales son ya las bases sobre las que está trabajando junto con su Junta Directiva. El Dr. Bertomeu compaginará esta labor con la Jefatura del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Sant Joan de Alicante.

El presidente de la SEC ha comentado que la relación de la Cardiología Clínica con otros segmentos de la asistencia sanitaria es “mejorable”, puesto que la atención al paciente debe ser “integral”. Con respecto a Cirugía Cardiaca, considerado “cuestionable” que sea un servicio distinto a la Cardiología, como ocurre en la mayoría de los hospitales. En cuanto a Enfermería, ha lamentado que sea un colectivo “muy poco especializado” y que tenga que desarrollar en muchas ocasiones “tareas meramente administrativas”.

¿Qué balance hace de estos primeros meses en la Presidencia de la SEC?
Estas primeras semanas tras la toma de posesión han sido muy intensas y ya hemos celebrado dos reuniones del Comité Ejecutivo, en las que básicamente hemos dado la bienvenida a los nuevos cargos electos y hemos hecho una distribución de las funciones. Todos los miembros del Comité Ejecutivo tienen una misión específica, incluidos los cargos electos, que trabajan durante dos años con la Junta Directiva y participan de todas las decisiones. De esta forma, tienen información y adquieren un conocimiento profundo de la sociedad antes de tener la responsabilidad de tomar las decisiones. Además de ese conocimiento general, también hay misiones específicas para cada uno de los cargos. Por tanto, es una época de renovación y reestructuración de algunos departamentos, que debemos adaptar a la situación actual. En líneas generales, mi valoración es buena; estoy satisfecho por la alta implicación de los profesionales que se han incorporado en el Comité Ejecutivo.

Tras estar dos años como presidente electo, usted conoce bien la Sociedad Española de Cardiología. ¿Qué proyectos le gustaría poner en marcha?
El periodo de mandato solo son dos años, en los que realmente no da tiempo a reflexionar sobre qué se quiere hacer, sino que esas ideas deben estar planificadas y organizadas. Las actividades de este Ejecutivo podríamos resumirlas en cuatro grandes apartados. En primer lugar está la formación continuada, precisamente la responsabilidad del presidente electo, la actividad que he desarrollado hasta ahora. El objetivo es hacer un mayor desarrollo de todos los programas de formación continuada, especialmente aquellos online o no presenciales. Nosotros hemos implantado dos masters que han tenido un éxito superior al esperado. Del máster de Cardiología, de 12 meses de duración, hemos tenido que hacer dos ediciones, porque estaba previsto para 300 profesionales y se presentaron 700 solicitudes. El mismo curso se realizará en México, gracias al convenio firmado con la Sociedad de Cardiología de aquel país. Tenemos proyectos para realizar este máster, con el mismo programa, en más países de Latinoamérica. Además, en España hemos hecho un ambicioso máster de Imagen, de 16 meses, que ya se ha puesto en marcha con 300 profesionales, y que también tendrá una segunda edición con otros 300 médicos, que probablemente comenzará en mayo de 2012.

El Dr. Bertomeu analiza los proyectos de su Junta Directiva para los dos próximos años.

La coyuntura económica actual obliga a la SEC a ser más "eficaz y eficiente".

Otro de los pilares de su mandato es la investigación, ¿qué proyectos tiene en este ámbito?
Tenemos la misión de cuidar la salud cardiovascular de la población, y también debemos mejorar la situación de los profesionales médicos, por ejemplo, a través de la formación continuada y la investigación. En momentos actuales, en los que disponemos de menos recursos económicos, la sociedad científica tiene la obligación de ser muy eficaz, eficiente y rápida. Los proyectos no se pueden dormir en los cajones, así que hemos reestructurado la Agencia de Investigación de la Sociedad Española de Cardiología (AISEC) para darle mayor implicación a las secciones científicas. De hecho, todos los presidentes de las secciones científicas son los componentes de la Agencia de Investigación. Además, vamos a complementar esa estructura con tres expertos en investigación que van a tener como función apoyar desde el punto de vista metodológico a las secciones científicas. También podrán sugerir ideas y proyectos que trasladaremos a la industria farmacéutica o a otras entidades que dispongan de fondos para realizar estudios de investigación. Ahora es muy importante ser mucho más eficientes y eficaces de lo que hemos sido hasta este momento, especialmente en el área de investigación.

En cuanto a las relaciones internacionales o institucionales con otros países, la SEC es especialmente activa en Latinoamérica. ¿Va a potenciar ese nexo de unión con las sociedades latinoamericanas?
Con Latinoamérica tenemos relaciones tradicionales desde hace mucho tiempo, porque prácticamente todos los grandes y medianos servicios de Cardiología tenemos becarios de Sudamérica que vienen a España para ampliar su formación en alguna especialidad o subespecialidad. Debemos aprovechar todas esas relaciones personales, así como la ventaja de compartir un mismo idioma. Durante el pasado ejecutivo, con el Dr. Carlos Macaya, se han firmado convenios de colaboración con prácticamente todas las sociedades científicas, a excepción de Bolivia, que está pendiente. A esos convenios hay que darles mayor contenido a través de la formación online, a través de masters y de cursos específicos, porque realmente es nuestra área de expansión natural. Además, debemos recordar que Sudamérica es de las pocas partes del mundo en donde no hay crisis, sino crecimiento. Estas alianzas son una obligación por nuestra parte, un compromiso con nuestras sociedades científicas y nos interesa tanto a ellos como a nosotros. Recientemente hemos firmado un convenio con la Federación Argentina de Cardiología para hacer intercambios con residentes, algo que extenderemos a otros países.

"Los médicos no nos sentimos representados ni por sindicatos ni por colegios médicos".

"El colectivo de Enfermería está muy poco especializado y su rendimiento es mejorable".

¿Y cómo será la relación con las sociedades europeas?
La SEC debe tener peso específico dentro de la Sociedad Europea de Cardiología y debemos implicarnos en todas sus misiones y objetivos. En este ámbito, el vicepresidente electo va a tratar de coordinar a todos los profesionales que de forma individual e independiente están trabajando en la Sociedad Europea, así como a aquellos que desarrollan su labor como delegación de la SEC. Todos tendrán nuestro apoyo, pero es importante que estos profesionales estén mejor coordinados para aprovechar las oportunidades. Para nosotros es un objetivo prioritario coordinar a todos estos profesionales que están trabajando en la Sociedad Europea de Cardiología, o bien por delegación de la SEC o a título individual, para conseguir un mayor rendimiento de todos los esfuerzos.

Ha hablado de la formación, la investigación y las relaciones internacionales. Un cuarto pilar de su mandato se basará en los proyectos profesionales.
Así es, y no me parece menos importante que los anteriores objetivos, al contrario. La razón fundamental es que los médicos, en general, no nos sentimos muy bien representados ni por los sindicatos ni por los colegios médicos. No es una crítica a las instituciones, sino una realidad. Tal vez con los colegios médicos hay mayor representación, pero ni con los sindicatos de clase ni con los específicos se sienten los profesionales bien representados. En 2010 elaboramos un Plan Estratégico, en el que hicimos una consulta a los cargos que tienen o han tenido responsabilidad en la SEC, incluidas las secciones científicas o las sociedades autonómicas. Hicimos una encuesta entre estos profesionales, con una alta participación, y todos reclamaron un posicionamiento de la sociedad científica en aspectos profesionales. Tenemos que tener claro que no somos un sindicato ni un colegio médico, y que la filiación a la sociedad científica es voluntaria; por tanto, no debemos tener una actitud corporativa, no quiero que sea vea como una defensa de los intereses de los cardiólogos, no es así. El objetivo de nuestra sociedad es mejorar la salud cardiovascular de la población, así que tenemos que trasladar el foco al paciente. Lo que ocurre es que lo que le vaya bien al paciente tiene que venirle bien al cardiólogo, por definición, no puede ser de otra manera. Los intereses del médico no pueden estar en contra de los intereses del paciente. Como sociedad científica tenemos que intentar establecer estrategias de formación continuada, de investigación y de gestión de los procesos. Esto cobra especial interés en un momento como el actual, en el que se deben optimizar los recursos y en el que se ha producido una descentralización, probablemente excesiva.

España atraviesa una difícil situación económica y usted ha anunciado que quiere adaptar la sociedad científica que preside a esta nueva realidad socioeconómica. ¿De qué forma está afectando la crisis a la SEC?
Hoy en día todo el mundo nota la crisis, porque es global y afecta a todas las estructuras, especialmente a la industria farmacéutica y la de dispositivos. El Gobierno anterior ha sido especialmente riguroso con ellos, por no decir otro adjetivo más fuerte. Casi la totalidad de las medidas de reducción de costes se han aplicado en el sector farmacéutico y de dispositivos; es necesario hacerlo, pero no pueden limitarse a esto. Nosotros lo hemos notado, al igual que el resto del sector. Sigue habiendo dinero, pero en menor cantidad, por lo que es necesario administrarlo mejor y de forma responsable.

Lógicamente, la Sociedad Española de Cardiología tiene que adaptarse a esta situación, y, además de mejorar nuestra eficiencia y nuestra eficacia a nivel interno, tenemos el compromiso de mantener los puestos de trabajo actuales, es un objetivo prioritario y esencial de la sociedad, no puede ser de otra manera. También tenemos que crecer, de forma adecuada, y dar apoyo a otras empresas e industrias, sin cargarnos de forma excesiva con más personal. Debemos conservar lo que tenemos y tenemos que seguir creciendo, apoyándonos en otras estructuras y renovando lo que no funciona.

El presidente de la SEC analiza la relación con Cirugía Cardiaca y otras especialidades.

Vicente Bertomeu quiere elaborar un registro de cardiólogos de toda España.

¿Ha observado si la crisis afecta a la calidad de la asistencia?
El problema del gasto farmacéutico es que nuestro sistema es poco eficiente, por eso dar más fondos no es la solución si no se hacen cambios estructurales. Debemos concienciarnos todos, incluidos los gestores. A veces, dentro de la gestión sanitaria cuesta mucho trabajo cambiar un papel de cajón o modificar el rol de algunos profesionales y algunos conceptos de la práctica médica. La gestión sanitaria está muy orientada a las especialidades médicas y poco al paciente. Un ejemplo es la polémica con la especialidad de Urgencias.

Muchos hospitales están sustituyendo el concepto de “Servicio de Cardiología” para crear “Unidades del Corazón”, con el objetivo de ofrecer una atención integral al paciente. ¿Cómo debe ser la atención especializada en este ámbito?
El problema es que la patología cardiovascular tiene dos escenarios; por una parte, está el problema agudo, que se debe resolver en el hospital por personal altamente especializado y cualificado. Es necesaria mucha infraestructura en un momento adecuado, por lo que tiene toda la razón de ser el desarrollo tecnológico y científico de la especialidad. Pero luego, por suerte, en Cardiología se han desarrollado muy buenos procesos diagnósticos y terapéuticos que sacan de esa situación aguda al paciente, quien se transforma en un paciente crónico. No podemos seguir aplicando el mismo concepto y la misma infraestructura, ya que este paciente puede necesitar la atención de otras especialidades médicas, como Atención Primaria o Enfermería.

"La sociedad científica debe actuar como elemento regulador entre distintos sistemas".

El Dr. Bertomeu apoya el futuro modelo de troncalidad, aunque pide más especialización.

¿Qué función desempeña la Enfermería y cuál cree que debe ser su evolución?
Desde mi punto de vista, la Enfermería es un colectivo que está muy poco especializado y, desde luego, el rendimiento de su personal es muy mejorable, porque no hay especialidades dentro de la Enfermería, y en algunas ocasiones, un porcentaje no despreciable de profesionales tiene que desarrollar tareas meramente administrativas. Creo que esto no tiene ni pies ni cabeza, puesto que se trata de una carrera universitaria y el personal de Enfermería se tiene que implicar en el proceso agudo, pero también en el crónico, puesto que tiene un papel fundamental en la educación sanitaria de la población y en el seguimiento día a día de los pacientes crónicos. Me parece algo fundamental sobre lo que deberían reflexionar los gestores sanitarios y los propios profesionales de Enfermería. En mi opinión, no se puede organizar la estructura de la atención a los pacientes crónicos sin contar con Enfermería, es absolutamente imposible. Ni se puede, ni se debe.

¿Cómo es la relación del cardiólogo con el resto de profesionales sanitarios: cirujanos, médicos de AP, etc.?
Es una relación muy mejorable, aunque se tiende al trabajo conjunto. Hay que seguir trabajando en esa línea. Con respecto a Cirugía Cardiaca, es cuestionable que sea un servicio distinto a la Cardiología, como ocurre en la mayoría de los hospitales. Es cuestionable, porque es un proceso terapéutico, como puede ser el intervencionismo percutáneo o la ablación. Hay afecciones que se resuelven en la sala de Hemodinámica y otras que hay que operar, pero debe haber la máxima integración, porque la responsabilidad de un médico no acaba cuando le dice al paciente que se tiene que operar, sino que hay que informarle adecuadamente y hacer un seguimiento. Los servicios de Cirugía Cardiaca deben trabajar muy estrechamente con los servicios de Cardiología Clínica. Realmente ocurre así en la mayor parte de los institutos y nuevas estructuras, como las áreas del corazón, pero debería generalizarse.

En cuanto a la Atención Primaria, la situación tiene que mejorar. Un objetivo de la SEC es firmar convenios de colaboración con las tres grandes sociedades de AP que hay en España, Semergen, Semfyc y SEMG. Ambas especialidades médicas debemos tener estrategias comunes. Por ahora, los resultados de los encuentros están siendo muy satisfactorios, son muy enriquecedores. La relación con Primaria es necesaria e inevitable.

Vicente Bertomeu, durante la entrevista concedida a Publicación Médica de Cardiología, junto con Ricardo López, director de Sanitaria 2000, y Eva Fariña, redactora de la publicación.

Una de las cuestiones pendientes es la elaboración de un registro de profesionales. Concretamente en Cardiología, ¿el número de profesionales es el adecuado actualmente?, ¿y a medio o largo plazo?
Es un problema, no hay acuerdo para saber el número de médicos y especialistas. Uno de nuestros proyectos es la elaboración de una encuesta a los cardiólogos para conocer aspectos profesionales específicos, como su lugar de trabajo, dedicación, nivel de satisfacción, relación con la Administración, etc. También queremos saber qué opinan de la SEC y qué opinan de la Fundación Española de Cardiología (FEC). Esta encuesta nos dará una idea muy general de la visión de los médicos.

En otro proyecto complementario queremos analizar los recursos de la asistencia en Cardiología, queremos saber cómo son atendidos los pacientes cardiópatas. Para ello, se ha enviado una encuesta a los responsables de unidad de todos los hospitales. Nuestra intención es conocer cuántos cardiólogos hay, dónde están y a qué se dedican. El objetivo no es solo hacer un análisis de los recursos, sino proponer estrategias específicas de mejora. Con los resultados de la encuesta, haremos reuniones por comunidades autónomas. Los diferentes modelos de gestión generan distintas problemáticas autonómicas, que deberán ser tratadas de forma específica.

Un estudio reciente del Ministerio de Sanidad sobre Recursos Humanos no prevé problemas de falta o exceso de profesionales de Cardiología en los próximos años. ¿Cómo ve este tema?
En mi opinión, creo que están mal distribuidos, algo relacionado con la gestión sanitaria. Hay hospitales pequeños a donde los cardiólogos no quieren ir, porque tienen la sensación de que se van a quedar aislados hasta los restos. Prefieren quedarse en los centros grandes y en las grandes ciudades. Tienen razón, porque los hospitales funcionan como entidades absolutamente independientes, con muy pocas interrelaciones profesionales entre unos y otros. Creo que la estrategia de política de traslados es nefasta, porque en los concursos de traslados prima la antigüedad, como si esto fuera el Ejército. Para los traslados, los criterios profesionales prácticamente no existen, así que los jóvenes no tienen posibilidad de salir de ahí. Es algo que debe cambiarse, porque probablemente no se trata de que salgan de ese hospital pequeño, sino que deben estar relacionados con otros centros, a través de redes asistenciales.

Un tema que le preocupa especialmente es el de las diferencias autonómicas. ¿Qué desigualdades ha detectado en el abordaje de las enfermedades cardiovasculares por CCAA? ¿De qué forma puede ser la SEC un elemento de cohesión, como ha dicho en su toma de posesión?
Este tema nos preocupa a los cardiólogos, es una obligación de todos mejorar la cohesión, ya que el sistema no es equitativo y hay desigualdades. Se debe a los diferentes modelos de gestión, porque realmente dentro de una misma comunidad autónoma también hay inequidades. Hay que poner orden, y la sociedad científica tiene que actuar como elemento regulador. No estoy de acuerdo cuando dicen que la gestión privada es mejor que la pública; la gestión es buena o mala, sea pública o privada. Lo cierto es que todos deberían jugar con las mismas armas, por ejemplo, en la contratación de personal. Un hospital privado puede contratar libremente a los profesionales que considera más apropiados, mientras que en la sanidad pública no es posible, ya que hay un concurso de traslados o una bolsa de trabajo donde no influye el currículum del médico ni su capacidad. Eso no puede ser, hay que reformarlo. No comprendo la actitud de los sindicatos, que en la sanidad pública no permiten que se seleccione al mejor profesional, y en la privada, sí, cuando defienden la sanidad pública. Tenemos que dotar a la Administración pública de todas las herramientas necesarias para gestionar adecuadamente los hospitales, los centros de salud, el personal, etc., igual que en el sector privado.

Por otra parte, la colaboración público-privada es buena, importante y conveniente, si bien debe haber una regulación potente e independiente, porque tiene que cumplir los mismos requisitos que la asistencia pública. En este sentido, los sociedades científicas deben velar por que se cumplan los estándares y la recomendaciones publicados por las guías de práctica clínica. Los gestores públicos, los políticos, a veces hacen política de la gestión, y eso no está bien. Comprendo que la gestión debe seguir unas directrices políticas, y que luego pueden explotar políticamente los éxitos de su gestión, pero no deben condicionar la gestión a planteamientos políticos, geográficos, etc.

También depende de la gestión la adquisición de nuevas infraestructuras tecnológicas y otros avances sanitarios. ¿Qué problemas detecta la SEC a la hora de incorporar estas novedades?
El Estado no tiene recursos económicos y debe buscarlos en la empresa privada. Como sociedad científica nos preocupa la seguridad de los pacientes, y para ello tenemos que implementar las mejores tecnologías, incluso en el momento actual, porque siguen apareciendo nuevos fármacos, nuevos procedimientos terapéuticos, y no es ético negárselos a quien los necesite por un problema de mala gestión económica, del que no tienen la culpa ni el paciente ni el médico.

Las sociedades científicas están pendientes del proyecto de troncalidad, que todavía no se ha aprobado. ¿Cómo afectará el nuevo mapa de la formación sanitaria a su especialidad?
La troncalidad es un sistema que ya se está desarrollando en Estados Unidos y en muchos países de Europa que tienen una sanidad igual o mejor que la nuestra. Por lo tanto, no podemos penalizar de entrada la troncalidad. El proyecto actual potencia aspectos de formación básica clínica de los médicos, algo que me parece muy positivo. Por el contrario, deja poco tiempo para la formación de subespecialidades, como la hemodinámica, las arritmias o la imagen. Eso debe evolucionar, tenemos el mismo plan para la formación de residentes que hace diez años, y las cosas han cambiado y cambiarán más.

Los cardiólogos deben tener una buena formación clínica en Medicina Interna, tienen que implicarse, por ejemplo, en el tratamiento de la diabetes, porque el 40 por ciento de nuestros pacientes son diabéticos. En mi hospital los endocrinólogos no pueden ver a todos los diabéticos que vemos los cardiólogos, no podemos hacer interconsultas de todo. Por tanto, el tratamiento básico estándar del paciente diabético debemos hacerlo los cardiólogos, y en nuestro hospital ocurre así. A los endocrinólogos, a los pacientes y a los cardiólogos nos parece bien. También tiene que haber un periodo de formación para que el cardiólogo tenga conocimientos muy sólidos de las diferentes especialidades de la Cardiología, como el diagnóstico por imagen, la hemodinámica, arritmias o electrofisiología. Además, se necesita una acreditación especial, con al menos dos años de formación, para hacer de forma independiente estudios hemodinámicos, intervencionismo percutáneo o bien implantes de dispositivos, marcapasos, desfibriladores o tratamientos de ablación.

Voy a plantear a la Comisión Nacional de Especialidades que abramos un debate para reorganizar, a propósito de la troncalidad, la formación de los residentes de Cardiología. Un tema importante pendiente es el de la certificación y la evaluación de los profesionales. No se trata de un obstáculo, sino todo lo contrario, es una protección y una garantía de los buenos profesionales. En el momento actual, desde el momento en que un médico elige plaza de residente de una especialidad, ya tiene garantizada la práctica clínica en esa especialidad hasta que se jubile. Me parece un poco excesivo, porque salvo que ocurra alguna catástrofe, ningún residente suspende, y una vez que tiene el título nadie le pide cuentas. Esta situación no es razonable en el año 2012.

¿Esta evaluación sería general?, ¿y con qué frecuencia debería realizarse?
En muchos países de Latinoamérica hacen una recertificación cada cinco años. Es algo razonable. A lo largo de su ejercicio, el médico debería tener una forma de acreditar lo que hace. No quiere decir que pase un examen, sino que debería evaluarse y constatar su actividad científica, su formación continuada, etc. Hay que potenciar, estimular y reconocer a los buenos profesionales.

El presidente electo ha cogido su relevo de los temas de formación. ¿Qué indicaciones seguirá José Ramón González-Juanatey?
Tengo la suerte de compartir una estrecha relación profesional y personal con el Dr. González-Juanatey, tenemos mucha sintonía entre nosotros. Es una persona con una capacidad tremenda de trabajo, con mucha iniciativa, y es muy creativo. El objetivo es consolidar los proyectos que ya están puestos en marcha, como los masters, así como el crecimiento hacia otros países. También está pensando en hacer nuevos masters, y otros cursos de formación con diferentes formatos, tanto presenciales como a distancia. Me siento muy satisfecho de trabajar con el Dr. González-Juanatey, y estoy convencido de que su labor será excelente.

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