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Jueves, 03 de mayo de 2012   |  Número 51
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EN PRIMERA PERSONA
DR. JOSÉ CUNYAT, PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE MEDICINA INTENSIVA, CRÍTICA Y UNIDADES CORONARIAS
“El 70% de los síndromes coronarios agudos son atendidos en la UCI por los intensivistas”
La Semicyuc exporta a otros países el modelo español de UCI, así como la labor de estos profesionales en los trasplantes o en la atención al paciente cardiaco grave

Eva Fariña. Imagen: Diego S. Villasante. Madrid
El Dr. José Cunyat de la Hoz ha realizado para Publicación Médica de Cardiología un balance de su mandato al frente de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (Semicyuc). Además, como jefe de Sección de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Universitario La Fe de Valencia, ha analizado la labor de los intensivistas, así como su relación con otros profesionales sanitarios. El presidente de la Semicyuc ha defendido el modelo español de UCI, que destaca porque dispone de un facultativo las 24 horas del día, y ha asegurado que la relación de los intensivistas con otros especialistas “es y debe ser buena”, especialmente con los cardiólogos. Según ha destacado, “el 70% de los síndromes coronarios agudos son atendidos en la UCI por los intensivistas”.

“En un futuro próximo serán necesarios más intensivistas para atender a pacientes cada vez mayores y con pluripatologías”.

“El modelo español de UCI se consideraba caro por necesitar más médicos, pero disminuye la mortalidad y reduce la estancia media”.

¿Cómo están siendo estos primeros meses al frente de la Presidencia de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias?
Para mí está siendo una experiencia apasionante, porque es un honor representar a los 3.000 socios de la Semicyuc. Mis objetivos son una continuación de mis predecesores, y espero que los que me sigan mejoren la asistencia a nuestros pacientes.

¿De qué especialidad son esos 3.000 socios?
Prácticamente el 95 por ciento de nuestros socios son especialistas en Medicina Intensiva, una especialidad que tiene 34 años de vigencia. Consiste en cinco años de formación. También muchos de nuestros socios son residentes. Además, hay algunos médicos de otras especialidades.

“Solo en el 5-10 por ciento de los casos que llegan a Urgencias está comprometida la vida del paciente y es necesaria la presencia de un médico especializado”.

¿Hay problema de carencia o exceso de intensivistas en la actualidad? ¿Cuáles son las previsiones a medio y largo plazo?
Nuestra sociedad científica hizo un estudio hace unos cinco años para ver por comunidades autónomas el número de plazas que había en las diferentes UCI, en relación con el número de camas y el número de pacientes atendidos. A medio plazo, hasta el año 2015, la proporción de médicos es adecuada, si bien en algunas comunidades ya se observa un discreto déficit. En la medida en que la Sanidad evolucione, también necesitaremos un mayor número de cuidados. En el hospital del futuro probablemente habrá más enfermos, con pluripatología, que necesitarán un mayor número de cuidados. En el hospital del futuro habrá muchos enfermos a los que habrá que buscar alternativas a la hospitalización tradicional. De hecho, ya están proliferando los hospitales de día, las unidades de corta estancia, etc. Cada vez es mayor el número de pacientes que necesitan un mayor número de cuidados. Por tanto, las necesidades de camas de UCI aumentarán y, en consecuencia, también se incrementará la necesidad del número de especialistas. En cualquier caso, a día de hoy, el número es proporcionado.
 

Usted es un gran defensor del modelo español de Medicina Intensiva y Crítica. La clave es que siempre hay un médico en la UCI, las 24 horas del día. Incluso dice que está demostrado que el sistema español reduce las cifras de mortalidad.
Nuestro modelo es así desde hace más de 30 años. En otros muchos países la UCI es abierta, con diversas variaciones. Un profesional pasa visita por las mañanas, pero durante el resto del día la atención a las urgencias queda en manos de residentes o, incluso, está a cargo de paramédicos o profesionales de Enfermería. El intensivista no está siempre en la unidad. Nuestro modelo fue etiquetado de “caro”, por el mayor número de médicos especialistas que requería, que era el mayor obstáculo que los gestores ponían tanto en nuestro país como en otros. Para ocho camas son necesarios cinco médicos y 15-20 enfermeras. Este debate está en vigor en todo el mundo, pero ha aumentado el número de partidarios del modelo cerrado, que es el que nosotros tenemos. En Estados Unidos, desde hace cinco años, se está implantando que las UCI tengan un intensivista las 24 horas del día. Los resultados han indicado que no solo la mortalidad disminuye, sino que también desciende la estancia media y, en consecuencia, el coste de atención a esos pacientes.

“Nuestra especialidad implica dos años de rotación por las diferentes especialidades médicas, incluidas Radiología y Urgencias, y tres años de formación específica”.

Se ha mostrado contrario a la creación de una especialidad de Urgencias. ¿Cree que el nuevo Ministerio la aprobará definitivamente?
En principio, hay que diferenciar la urgencia de la emergencia. Aproximadamente, solo entre un 5-10 por ciento de la asistencia puede estar comprometida la vida. En esos casos pensamos que debe haber un profesional con una formación adecuada en la atención de esas emergencias. El resto de urgencias que acuden a un hospital o son remitidos por el sistema sanitario de Primaria o bien acude espontáneamente el paciente porque él considera que es una urgencia. La patología que se atiende es muy variada. Pensamos que debe contribuir a atender a un paciente grave en Urgencias diferentes conocimientos, que pueden adquirirse desde diferentes especialidades. Creemos que, en lugar de crear una nueva especialidad, estas urgencias pueden ser atendidas por un buen médico de Familia, un internista o un intensivista, así como por un cirujano o un anestesista, entre otras especialidades. Se requieren unos conocimientos básicos y luego una formación específica, algo que en el proyecto de decreto de troncalidad de especialidades está definido como un área de capacitación específica. Esta es nuestra opinión y así la hemos formulado, pero el que debe tomar la decisión es el Ministerio de Sanidad.

Ha defendido el modelo de troncalidad previsto, con dos años de rotación y tres de especialidad en la UCI. ¿Cómo afectaría las novedades a los intensivistas? También defienden el área de capacitación específica. ¿En qué consistiría y que beneficios podría aportar?
Desde hace 34 años, nuestra especialidad implica dos años de rotación por las diferentes especialidades médicas, incluidas Radiología y Urgencias, y tres años de formación específica. En total, son cinco años, igual que Cardiología y Medicina Interna. Nuestros residentes tienen adoptado desde hace más de 30 años el modelo de troncalidad y, en principio, nosotros estábamos contentos con ese modelo. Tendremos que esperar para saber qué decisiones toma el nuevo Ministerio; si nos pide nuestra opinión, se la daremos. El modelo, según estaba planteado, nos parece bien. En cuanto a las áreas de capacitación, creo que deberían definirse más.

“Hemos iniciado un estudio sobre el síndrome coronario agudo en toda España, junto con la Sociedad Española de Cardiología, y esperamos seguir colaborando con esta y con otras especialidades”.

En el día a día del hospital, ¿cómo es su relación con los cardiólogos? ¿Y con el resto de profesionales sanitarios?
Con variaciones, según cada hospital. En líneas generales, somos una especialidad transversal que recibe enfermos de urgencias y de todos los servicios del hospital, por lo que la relación es y debe ser buena. Por ejemplo, el 70 por ciento de los síndromes coronarios agudos y de los enfermos cardiacos graves son atendidos en las UCI por los intensivistas, que tenemos una formación adecuada para ello. Obviamente, cuando supera la fase aguda, el paciente pasa a Cardiología. Y cuando el paciente ingresado en la UCI necesita algún tipo de exploración o prueba, como la coronariografía o cierto tipo de cateterismos, es atendido por los cardiólogos, que tienen una mayor preparación y experiencia. Actualmente, estamos iniciando un estudio sobre el síndrome coronario agudo en toda España, junto con la Sociedad Española de Cardiología, y esperamos seguir colaborando con esta y con otras especialidades.

¿Qué proyectos tiene la Semicyuc para sus socios en formación continuada?
En estos momentos, los objetivos de la sociedad son la calidad y la seguridad. En este sentido, hace cinco años los diferentes grupos de trabajo que tenemos en la sociedad elaboraron un listado de indicadores de calidad en las diferentes patologías por las que un enfermo llega grave a una UCI. Estos indicadores fueron aceptados y asumidos por todas las UCI. Se los presentamos al Ministerio de Sanidad, y posteriormente fueron también asumidos por la Sociedad Europea de Medicina Intensiva. También desde Estados Unidos nos han pedido los indicadores. Recientemente se han renovado, en un proceso de mejora continua de la calidad. Estamos tratando de difundirlos.

En cuanto a la formación, tenemos un grupo de trabajo encargado de organizar y coordinar la formación que realizan el resto de grupos. Todos los intensivistas tenemos una formación global, nos definimos como ‘el generalista del paciente grave’. Por tanto, necesitamos la colaboración y el contacto con las diferentes especialidades. A nivel europeo hemos definido unas competencias básicas para llegar a un acuerdo en los diferentes países europeos y homogeneizar la formación de los especialistas. Hemos alcanzado el consenso y ahora estamos implantando ese modelo de formación en los diferentes países de Europa, con la denominación ‘Cobatrice’ (Competency Based Training programme in Intensive Care Medicine for Europe and other world regions). Ya estamos implantando la tercera fase del Cobatrice en algunos países donde todavía no estaba desarrollado.

“La Semicyuc ha elaborado un listado de indicadores de calidad en las diferentes patologías por las que un enfermo llega grave a una UCI y estamos tratando de difundir estos indicadores en otros países”.

Desde hace tiempo trabajamos el tema de las competencias y, de hecho, el programa de formación de la especialidad (presentado al Ministerio y pendiente de su aprobación), incorpora no solo las competencias del Cobatrice, sino también otras competencias que los intensivistas desarrollamos en España, pero que no las realizan en otros países, como nuestras funciones en el ámbito de los trasplantes. En España, el 80 por ciento de los coordinadores de trasplantes somos intensivistas. También realizamos el neurointensivismo o la atención al paciente cardiaco grave, algo de lo que en otros países no se ocupan los intensivistas.

Y en el ámbito de la investigación, ¿qué iniciativas se desarrollan en esta sociedad científica?
Cuando apareció la gripe A, unos mil pacientes fueron ingresados en la UCI. Por suerte, teníamos una red muy preparada de unidades de cuidados intensivos, así como el material y el personal adecuado. Se produjeron situaciones muy graves, con una mortalidad nada despreciable. A partir de entonces se crearon grupos de investigación, en colaboración con el Instituto de Salud Carlos III y junto con los neumólogos, especialistas en enfermedades infecciosas, etc. También hemos abierto otra línea de investigación respecto a la ventilación mecánica de los pacientes. Miembros de nuestra sociedad científica están participando en estudios multicéntricos a nivel internacional.

¿Qué otros proyectos le gustaría desarrollar durante su mandato?
Nuestra intención es seguir mejorando nuestro trabajo, así como las conexiones con intensivistas de otras partes del mundo. Hace unos meses estuve en un congreso de reanimación en Francia, donde han solicitado la creación de la especialidad de Medicina Intensiva, que actualmente no existe. También estamos colaborando cada vez más con la Sociedad Europea de Medicina Intensiva, la Federación Mundial de Sociedades de Cuidados Intensivos y la Federación Panamericana Ibérica. En el último congreso de esta federación, celebrado en Cartagena de Indias (Colombia), se renovó la Junta Directiva, y yo soy el representante español. También puedo adelantar que España será la sede del congreso en el año 2014.

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