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Miércoles, 09 de febrero de 2011   |  Número 26
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SEGÚN FERRÁN BARBÉ, NEUMÓLOGO DEL HOSPITAL ARNAU DE VILANOVA
“Pacientes con apnea del sueño tienen más riesgo de sufrir infarto de miocardio o ictus”
“El déficit de oxígeno en sangre afecta a todos los órganos, especialmente a los vasos sanguíneos y las arterias”

Redacción. Zaragoza
El síndrome de apnea del sueño y sus consecuencias para la salud cardiovascular han sido algunos de los temas abordados en el ciclo de conferencias Aula Montpellier. Ferrán Barbé, jefe de servicio de Enfermedades Respiratorias del Hospital Arnau de Vilanova (Lérida) y uno de los principales investigadores en esta área a nivel internacional, ha incidido en las consecuencias relacionadas con las pausas respiratorias y las enfermedades cardiovasculares. “Efectivamente, existe un mayor riesgo de padecer infarto de miocardio o ictus en los pacientes con apnea del sueño”. Por ello el tratamiento de la apnea contribuye a reducir ese riesgo.

Ferrán Barbé, en el centro, junto con Salvador Bello, que fue su introductor en el Aula Montpellier, y el director de la Clínica
Montpellier, Alfredo Pérez Lambán. A la dcha., una imagen del público.

Ferrán Barbé ha definido la apnea del sueño como una “enfermedad crónica” que se produce por una mala respiración durante las horas de sueño. “La faringe y la garganta se colapsan de forma periódica durante la noche, hasta 60 veces en una hora en los casos más graves”, dando lugar a un roncar entrecortado y a episodios de somnolencia diurna.

Una de las principales consecuencias de la apnea del sueño es “el déficit de oxígeno en sangre”, que afecta a todos los órganos, “especialmente a los vasos sanguíneos y las arterias”. Esta afección se conoce como “arterioesclerosis” y es, según Barbé, “la principal causa de infartos, embolias cerebrales y problemas cardiorrespiratorios en personas de edad media”. Por todo ello, el investigador catalán considera esta enfermedad una “epidemia de nuestro tiempo”, ya que afecta a entre un dos y un cuatro por ciento de la población española. La edad media de los pacientes oscila entre los 50 y los 60 años, y la prevalencia es la misma en ambos sexos, si bien “en las mujeres es más común después de la menopausia”, ha señalado Barbé.

Aunque los daños causados por la apnea sean “irreversibles”, existe un tratamiento “tremendamente efectivo” conocido como presión positiva continua en vía aérea (CPAP, por sus siglas en inglés), consistente en la aplicación de una máscara nasal que proporciona aire a una presión determinada, evitando que se colapsen las vías respiratorias.

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